
Un pequeño gato que solía rondar todos los días una estación de gasolina en busca de comida terminó robándose el corazón de los empleados, quienes decidieron adoptarlo y convertirlo en parte del equipo.
El felino aparecía con frecuencia en el lugar pidiendo alimento y compañía. Poco a poco, los trabajadores comenzaron a cuidarlo hasta que finalmente lo adoptaron de manera oficial, dándole un espacio fijo en la estación.

Para hacerlo sentir aún más integrado, los empleados le confeccionaron un uniforme a su medida, con el logo de la estación, lo que ha causado ternura entre los clientes que visitan el lugar.