Desde el escenario de Fitur 2026, Don Pedro Álvarez destacó la creación de la Fundación Bernarda Jiménez, una iniciativa que busca dar continuidad al legado social y humano de la doctora Bernarda Jiménez Clemente, reconocida por su incansable labor en favor de la comunidad dominicana migrante en España.
Álvarez explicó que la fundación nace tras el fallecimiento de su compañera de vida durante más de 40 años, con el objetivo de preservar y proyectar el trabajo que ella desarrolló en materia de inmigración, derechos humanos y acompañamiento social. Recordó que Bernarda presidió durante décadas una asociación que logró legalizar a más de 52 mil dominicanos entre 1983 y 2014, en uno de los períodos más difíciles para la migración dominicana en territorio español.

Relató que aquellos años estuvieron marcados por la clandestinidad, la falta de documentos, la exclusión del sistema de salud y el miedo constante a la deportación. Narró casos dramáticos, como la muerte de una joven dominicana embarazada que no pudo recibir atención médica, así como episodios de sufrimiento extremo que incluso llevaron a suicidios dentro de la comunidad migrante.
Don Pedro Álvarez denunció que durante mucho tiempo se construyó una imagen injusta sobre la mujer dominicana migrante, cuando en realidad —afirmó— muchas vinieron a España a trabajar en condiciones durísimas para sostener a sus familias en República Dominicana, llegando a ver crecer a sus hijos solo a través de fotografías y llamadas telefónicas.
Asimismo, recordó el contexto de violencia racial vivido en los años noventa, incluyendo el asesinato de Lucrecia Pérez, hecho que marcó un antes y un después en la lucha contra el racismo en España. Señaló que Bernarda Jiménez asumió un rol protagónico en la denuncia, el acompañamiento a las víctimas y la visibilización de estos crímenes, a pesar de recibir amenazas por parte de grupos extremistas.
La Fundación Bernarda Jiménez, según explicó Álvarez, aspira a mantener viva esa memoria, promover la dignidad de los migrantes y continuar el trabajo social, educativo y de sensibilización que caracterizó la vida de su fundadora, reafirmando el compromiso con los derechos humanos y la justicia social para la diáspora dominicana.