La fiscalía especial de Corea del Sur solicitó al tribunal la pena de muerte contra el expresidente Yoon Suk-yeol, acusado de liderar un intento de insurrección, informó la agencia Yonhap. La petición fue presentada el martes, coincidiendo con la audiencia final del juicio por sedición que enfrenta el exmandatario.
El juicio por sedición que se está llevando a cabo en el país ha captado la atención de los medios de comunicación. Las autoridades han señalado que las pruebas presentadas son contundentes y que las condenas podrían ser severas.
Los acusados han defendido su inocencia, argumentando que sus acciones fueron malinterpretadas. La defensa ha solicitado que se consideren todas las circunstancias antes de emitir un veredicto.
De acuerdo con la legislación surcoreana, para quien sea considerado cabecilla de una insurrección existen tres sanciones posibles: la pena capital, la cadena perpetua o la cadena perpetua sin trabajos forzados.
Tras la revisión de las pruebas documentales y los alegatos finales por parte de la defensa, el equipo del fiscal especial, encabezado por Cho Eun-suk, emitirá su recomendación definitiva sobre la sentencia que debería imponerse al presidente destituido.
Yoon Suk-yeol está acusado de haber conspirado con el entonces ministro de Defensa Nacional, Kim Yong-hyun, y otros colaboradores para declarar la ley marcial en diciembre de 2024.
Según la acusación, esta decisión fue inconstitucional e ilegal, ya que no existían circunstancias de guerra, conflictos graves ni una emergencia nacional que la justificaran, y habría tenido como propósito subvertir el orden constitucional.
Asimismo, se le atribuye haber ordenado el despliegue de tropas y policías para respaldar la ley marcial, con el objetivo de bloquear el funcionamiento de la Asamblea Nacional.
-Impedir la votación destinada a levantar la medida e intentar arrestar o detener a figuras clave de la política nacional, entre ellas el presidente del Parlamento, Woo Won-sik; el actual presidente Lee Jae-myung, entonces líder opositor; el exdirigente del Partido del Poder Popular Han Dong-hoon, y funcionarios de la Comisión Electoral Nacional.
Aunque Corea del Sur mantiene la pena de muerte en su legislación, no se realizan ejecuciones desde 1997. Desde entonces, solo se ha dictado una sentencia capital, en 2018, y actualmente 61 personas permanecen en el corredor de la muerte. Además, un proyecto de ley presentado en 2015 para abolir la pena capital no fue aprobado por el Parlamento.
Si bien el país ratificó en 1990 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, aún no ha adherido a su Segundo Protocolo Facultativo, orientado a la abolición definitiva de la pena de muerte.
Fuente: RT