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Rutas alternativas al estrecho de Ormuz no logran cubrir la demanda energética mundial

Rutas alternativas no logran compensar el flujo de crudo por Ormuz

Katherine Castillo Payán
Katherine Castillo Payán
16 marzo, 2026 - 2:22 PM
9 minutos de lectura
Mercado petrolero mundial enfrenta presión por conflicto en Medio Oriente. FUENTE EXTERNA
Crisis energética
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El cierre del estrecho de Ormuz, una vía por la que antes del conflicto en Medio Oriente transitaba alrededor del 20 % de las exportaciones mundiales de petróleo, ha obligado a los países de la región a buscar rutas alternativas para comercializar su crudo, mientras que las naciones consumidoras intentan encontrar nuevas fuentes de suministro.

Entre las opciones que surgen como alternativa se encuentran varios países de América Latina, una región con menor impacto directo del conflicto y que cuenta con exportadores netos de energía. Sus principales economías podrían verse favorecidas por el aumento de los precios del petróleo. Según un informe mensual, estas medidas permiten compensar parcialmente la pérdida del flujo de crudo que antes pasaba por el estrecho de Ormuz.

No obstante, la consultora Kpler advierte que, aunque estas rutas ayudan a aliviar la situación, todavía resultan insuficientes para cubrir la demanda global.

Normalmente, cerca de 20 millones de barriles diarios —equivalentes a aproximadamente el 20 % del consumo mundial de petróleo— atraviesan el estrecho de Ormuz, con destino principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), alrededor de 350 petroleros, ya sea cargados o vacíos, permanecen actualmente detenidos en la zona. Irán ha advertido que los buques de Estados Unidos y sus aliados podrían ser considerados objetivos legítimos, y desde el inicio del conflicto apenas unos 80 barcos han logrado cruzar el paso marítimo.

Oleoductos como alternativa

Un informe del banco Standard Chartered, publicado el 9 de marzo, señala que países como Kuwait, Catar, Baréin e Irak dependen casi por completo del estrecho para exportar su petróleo. En cambio, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con cierta capacidad para transportar crudo mediante oleoductos, evitando así el transporte marítimo por esa vía.

En Arabia Saudita, el petróleo puede enviarse a través de un oleoducto que conecta Abqaiq, en el Golfo, con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Gracias a esta infraestructura, el 9 de marzo el país alcanzó un récord de exportaciones diarias desde sus puertos occidentales con 5.9 millones de barriles, frente al promedio de 1.7 millones registrado en 2025, según la AIE.

Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos utilizan el puerto de Fujairah, ubicado en el golfo de Omán, para evitar el paso por Ormuz, aunque las cantidades adicionales transportadas por esta vía siguen siendo limitadas. En conjunto, ambos países cuentan con una capacidad extra de transporte de hasta 5.5 millones de barriles diarios.

A pesar de ello, Kpler señala que, incluso con los volúmenes récord enviados desde Fujairah y Yanbu, las exportaciones efectivas de petróleo desde Medio Oriente apenas alcanzan cerca de un tercio de su nivel habitual. Además, los ataques iraníes con drones y misiles representan un riesgo constante para estas instalaciones.

América Latina con menor impacto

En este escenario global, América Latina aparece como una de las regiones menos afectadas por las consecuencias de la guerra, según un análisis de Capital Economics. A diferencia de Europa y Asia, que dependen en gran medida de las importaciones energéticas de Medio Oriente, muchos de los principales países latinoamericanos son exportadores netos de energía.

Esto implica que el aumento de los precios energéticos podría mejorar sus términos de intercambio, elevar los ingresos por exportaciones y fortalecer sus balances comerciales. Además, varios países de la región dependen en mayor medida de fuentes renovables como la energía hidroeléctrica, eólica y solar.

Durante las primeras semanas del conflicto, las monedas latinoamericanas han mostrado mayor estabilidad que las de otras economías emergentes, especialmente frente a las de países importadores de energía en Asia y Europa.

El informe señala que América Latina podría mostrar mayor resiliencia frente al actual choque energético, e incluso algunos países exportadores podrían beneficiarse. Entre ellos se mencionan Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela y Guyana.

Mayor dependencia de proveedores lejanos

En cuanto al petróleo ruso, cuya infraestructura ha sido blanco frecuente de ataques por parte de Ucrania, su aporte al mercado sigue siendo limitado, pese al levantamiento parcial de sanciones por parte de Estados Unidos.

La AIE prevé que, aunque la demanda de crudo ruso podría aumentar ante las interrupciones en el suministro de Medio Oriente, su producción se mantendrá estable en torno a los 9.3 millones de barriles diarios durante el resto de 2026.

Ante esta situación, la consultora Kpler considera que las refinerías asiáticas tendrán que incrementar sus compras de petróleo procedente de lugares más lejanos dentro de la cuenca atlántica, como Estados Unidos, África Occidental y América Latina, dado que no se prevé una pronta reapertura del tráfico en el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, estas rutas implican trayectos más largos y requieren más buques, en un momento en que el mercado mundial de petroleros ya enfrenta una fuerte presión.

Antes del estallido del conflicto, el centro de estudios Rystad Energy proyectaba un precio promedio del crudo Brent de 60 dólares por barril para 2026, debido a un posible exceso de oferta. Sin embargo, desde finales de febrero el precio del petróleo ha oscilado entre los 80 y 120 dólares por barril, reflejando la incertidumbre generada por la crisis.

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