
Las advertencias sobre los alimentos que debilitan el sistema inmunológico se intensifican durante cada temporada de infecciones respiratorias. De acuerdo con expertos citados por Hello Magazine y estudios publicados en ScienceDirect, ciertos hábitos alimenticios pueden facilitar la aparición de resfríos, gripe y otros trastornos.

Según especialistas, la alimentación no solo cumple una función energética, sino que también interviene en la regulación de los procesos inmunitarios a nivel celular. Nutrientes como vitaminas, aminoácidos y antioxidantes participan en las funciones de las células defensivas, fortaleciendo o debilitando la respuesta frente a virus y bacterias.
Uno de los factores más perjudiciales es el consumo de azúcares añadidos. Especialistas señalan que la capacidad de las células inmunitarias para eliminar virus y bacterias puede reducirse hasta en un 50% poco después de consumir azúcar.
El consumo frecuente de carnes procesadas, como jamón, salchichas y tocino, también se asocia con efectos negativos sobre el sistema inmunológico.

Estos productos contienen altas cantidades de grasas saturadas y compuestos que favorecen la inflamación, lo que puede afectar el funcionamiento normal del sistema inmune. Además, su consumo excesivo está vinculado con un mayor riesgo de enfermedades crónicas.
Los alimentos ultraprocesados contienen aditivos como conservantes, emulsionantes y edulcorantes artificiales que pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal.
El consumo de alcohol también afecta negativamente el sistema inmunológico. El organismo utiliza minerales como el zinc para metabolizar el alcohol, lo que puede generar deficiencias de este nutriente clave para el funcionamiento de las células inmunitarias.

La comida rápida y las frituras contienen grasas y compuestos que favorecen la inflamación y afectan la salud intestinal.

Los avances científicos confirman que la alimentación desempeña un papel fundamental en la regulación del sistema inmunológico. La elección diaria de alimentos puede fortalecer o debilitar las defensas del organismo.
Mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos naturales, vitaminas y nutrientes esenciales, es una de las estrategias más efectivas para reducir el riesgo de infecciones y proteger la salud a largo plazo.
Fuente: Infobae.