
El domingo 14 de junio de 1959, un avión C-46 con los colores falsos de la Aviación Militar Dominicana tocó la pista de Constanza al caer la tarde. Bajaron cincuenta y cuatro hombres —dominicanos y extranjeros solidarios— al mando de Enrique Jiménez Moya. Venían a devolverle al país lo que Trujillo le había arrebatado: la libertad.
Ese mismo día tuvieron su primera y única victoria militar cuando abatieron un oficial y soldados en el aeropuerto de Constanza.
Pero al otro dia al amanecer de ese lunes 15 de junio de 1959, (exactamente 67 años atrás) los cielos de Constanza se ennegrecieron. La Aviación Militar bombardeó las montañas sin tregua.
Trujillo lanzó una ofensiva por aire, mar y tierra: que movilizó a más de tres mil soldados, camiones, aviones y campesinos, contra cincuenta y cuatro guerrilleros divididos en dos columnas.
Tres mil contra cincuenta y cuatro. Esa fue la aritmética del terror.
No tenían cómo ganar, y lo sabían. Aun así avanzaron hacia las lomas de Tireo y El Botado: con hambre, con sed, perseguidos. La mayoría caería en combate, o sería apresada, torturada y fusilada en San Isidro.
Militarmente, fracasaron. Históricamente, vencieron. Aquel 15 de junio probó que Trujillo no era invencible, que la dictadura podía sangrar.
Por eso hoy no es una fecha más. Honramos a la Raza Inmortal: a los que cayeron para que nosotros, hoy, pudiéramos hablar. Que su ejemplo no se apague jamás.