Los síntomas del estrés pueden pasar desapercibidos, pero afectar de forma directa el cuerpo, el comportamiento y la salud a largo plazo. Dolores de cabeza frecuentes, insomnio, irritabilidad y dificultad para concentrarse pueden estar vinculados a niveles elevados de tensión emocional, según expertos de Mayo Clinic.
De acuerdo con la institución médica, el estrés no controlado puede derivar en problemas de salud más graves como presión arterial alta, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, obesidad y diabetes.
El estrés activa mecanismos biológicos relacionados con la respuesta de “alerta”, liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol. Cuando esta activación se mantiene por períodos prolongados, el organismo comienza a resentirlo.
Entre los efectos físicos más comunes se encuentran:
En el plano emocional y conductual también puede provocar irritabilidad, ansiedad, cambios en el apetito, aislamiento social o dificultades para tomar decisiones.
Especialistas advierten que el estrés crónico puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, aumentar los niveles de azúcar en sangre y favorecer hábitos poco saludables como el consumo excesivo de alcohol o tabaco.
Los expertos sugieren adoptar medidas activas para manejar la tensión diaria, entre ellas:
También recomiendan evitar estrategias pasivas como el uso excesivo de pantallas, que pueden generar un alivio momentáneo pero no resuelven el problema de fondo.
Si los síntomas persisten o interfieren con la vida diaria, es aconsejable consultar a un profesional de la salud. En casos de dolor en el pecho acompañado de dificultad para respirar, sudoración o mareos, se debe acudir de inmediato a servicios de emergencia, ya que podrían ser señales de un problema cardíaco y no solo manifestaciones de estrés.