Estreno del ABS genera dudas sobre decisiones arbitrales

Tras su primer fin de semana en funcionamiento en las Grandes Ligas, el sistema ABS (Automated Balls-Strike) ha causado un impacto notablemente positivo en el juego, incluso más rápido de lo esperado.

Durante los 47 partidos disputados entre miércoles y domingo, se utilizó el sistema de desafío en todos los encuentros, acumulando 175 apelaciones, lo que equivale a un promedio de 3.7 por juego. De estas revisiones, 94 resultaron exitosas, corrigiendo decisiones iniciales de los árbitros.

Esto deja en evidencia un 53.71% de fallos arbitrales en las jugadas revisadas, una cifra que muchos consideran alarmante para quienes imparten justicia en el terreno. La efectividad del sistema ha abierto el debate sobre si debería ampliarse el número de revisiones permitidas e incluso ha generado cuestionamientos sobre el futuro del árbitro detrás del plato, tal como se ha conocido por más de un siglo.

El funcionamiento del ABS se basa en la tecnología Hawk-Eye (Ojo de Halcón), que utiliza 12 cámaras para seguir cada lanzamiento desde distintos ángulos, recopilando cientos de puntos de la pelota durante su trayectoria. Con esta información, el sistema construye un modelo bidimensional preciso del pitcheo, incluyendo velocidad, rotación y movimiento.

Al mismo tiempo, se determina una zona de strike personalizada para cada bateador, basada en su postura en ese instante específico, en lugar de usar una zona estándar. La imagen que observa el público no es una simple animación, sino una representación gráfica en tiempo real de estos cálculos físicos.

Esto es clave porque la zona de strike no es igual para todos. Por ejemplo, jugadores como Aaron Judge y José Altuve tienen zonas distintas debido a sus diferencias de estatura.

El propósito final del sistema es garantizar la imparcialidad, estableciendo una zona de strike definida para cada jugador: 43 centímetros de ancho y entre el 27% y el 53.5% de su altura. Además, la ubicación de la pelota se mide en un plano situado 21.5 centímetros detrás del plato, en lugar de una zona tridimensional teórica.

Uno de los aspectos más valorados del ABS es su precisión visual, considerada fundamental para la aceptación de cualquier sistema automatizado de arbitraje. Debe evitar decisiones que parezcan incorrectas, y hasta el momento lo está logrando: incluso con varias revisiones en lanzamientos dentro del margen de error —incluyendo 42 decisiones definidas por menos de 1.2 centímetros—, el sistema ha cumplido con las expectativas.