Este superalimento puede ayudar a regular el apetito

Las dietas ricas en grasas saturadas y azúcares son cada vez más habituales en todo el mundo. Un nuevo estudio sugiere que componentes derivados de las semillas de chía —ricas en fibra y ácidos grasos saludables— pueden contrarrestar algunos efectos nocivos de una dieta poco saludable sobre el cerebro.

Beneficios de los Alimentos para la Salud Cerebral

Los investigadores destacan el potencial de alimentos como este para influir positivamente en la salud cerebral.

Las dietas ricas en grasas saturadas y azúcares son cada vez más habituales en todo el mundo. Un nuevo estudio sugiere que componentes derivados de las semillas de chía —ricas en fibra y ácidos grasos saludables— pueden contrarrestar algunos efectos nocivos de una dieta poco saludable sobre el cerebro.

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La investigación, realizada por científicos de la Universidad Federal de Viçosa (Brasil) y publicada en la revista Nutrition, demostró que tanto la harina como el aceite de chía pueden influir en la regulación del apetito y en la inflamación cerebral.

  • En el estudio se emplearon ratas de laboratorio. Durante ocho semanas, un grupo consumió una dieta rica en grasa y fructosa, mientras que un grupo de control mantuvo una alimentación normal.

Posteriormente, en una fase de tratamiento de diez semanas, los animales alimentados con la dieta perjudicial fueron divididos en tres grupos: uno la mantuvo sin cambios, otro la continuó pero sustituyendo el aceite de soja por aceite de chía, y el tercero recibió la misma dieta alta en grasa suplementada con harina de chía.

Los resultados revelaron que el aceite de chía aumentó la actividad de genes que suprimen el hambre. Además, tanto el aceite como la harina mejoraron la sensibilidad del cerebro a la leptina —la hormona de la saciedad— y redujeron la producción del neuropéptido Y, principal señal química del hambre en el cerebro.

A pesar de estas mejoras, las ratas que consumieron chía no experimentaron una reducción de peso. Los científicos consideran que la alta densidad calórica de la dieta pudo enmascarar los beneficios, y que la pérdida de peso podría requerir un período de exposición más prolongado.