Estados Unidos está experimentando un repunte significativo en los casos de sarampión, acercándose a los 1,000 contagios confirmados en lo que va del año, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Este aumento ha afectado a 26 estados, desde California hasta Nueva York, con brotes concentrados principalmente en comunidades con baja cobertura de vacunación.
De los 982 casos reportados, la mayoría corresponden a personas no vacunadas o con un estado de vacunación desconocido. En particular, el 94% de los infectados no han recibido la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) o tienen su estado de vacunación sin confirmar.
Mientras tanto, un pequeño porcentaje corresponde a individuos que sólo recibieron una dosis de la vacuna, o bien, aquellos completamente inmunizados, pero que aún se han infectado.

Los CDC han alertado que este brote, que ha sumado 72 nuevos casos en la última semana, está vinculado principalmente a zonas con baja tasa de vacunación. Esto ha generado una preocupación creciente sobre el impacto de los movimientos antivacunas y la posible reaparición del sarampión, una enfermedad que hace décadas había sido eliminada en el país.
En particular, los brotes en estados como Texas y Carolina del Sur han tenido un papel central en la expansión reciente del sarampión. Los expertos en salud pública advierten que si no se logran controlar los brotes, podrían revertir los avances logrados en la erradicación del sarampión en el país, poniendo en riesgo la salud pública.
Las autoridades federales mantienen sus recomendaciones sobre la aplicación de dos dosis de la vacuna MMR, que demuestran una eficacia del 93% y 97% respectivamente. Sin embargo, la caída en las tasas de vacunación y los movimientos antivacunas continúan siendo barreras para erradicar el virus de manera definitiva.