El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, será juzgado en Estados Unidos por cargos de narcotráfico, narcoterrorismo y corrupción, confirmó este sábado la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, a través de un mensaje difundido en redes sociales. El proceso judicial se desarrollará en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York e incluirá también a su esposa, Cilia Flores.
Bondi afirmó que ambos enfrentan acusaciones por conspiración narcoterrorista, importación de cocaína a territorio estadounidense, así como por posesión y conspiración para el uso de ametralladoras y dispositivos destructivos. En su declaración, la fiscal calificó a Maduro y Flores como “presuntos narcotraficantes internacionales” y advirtió que comparecerán ante la justicia “en suelo y tribunales estadounidenses”.
Las autoridades estadounidenses ofrecían una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la captura de Maduro, a quien Washington identifica como líder del denominado Cartel de los Soles, vinculado además a la organización criminal Tren de Aragua. Según Bondi, la detención fue posible gracias a una operación de fuerzas estadounidenses, a las que agradeció por ejecutar “una misión exitosa”.

Horas antes, el presidente Donald Trump anunció que Maduro y su esposa habían sido capturados durante una operación militar realizada en la madrugada contra objetivos en Venezuela, y que ya no se encontraban en territorio venezolano. El Gobierno de Caracas, por su parte, había calificado previamente estas acusaciones como una “patraña”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, recordó que Maduro enfrenta varias causas abiertas en Estados Unidos desde 2020 y reiteró la posición de Washington de que el líder chavista “no es el presidente legítimo de Venezuela”. Rubio sostuvo que Maduro encabeza una organización narcoterrorista que ha tomado control del país.
Las acusaciones se remontan a los últimos meses del primer mandato de Trump, cuando Estados Unidos presentó cargos formales contra Maduro por corrupción y narcotráfico. Washington también sostiene que el mandatario venezolano perdió las elecciones presidenciales de julio de 2024, pese a haberse proclamado vencedor sin publicar las actas oficiales, mientras que la oposición y observadores internacionales atribuyeron el triunfo a sus adversarios.
El senador republicano Mike Lee indicó que, tras conversar con Rubio, se le confirmó que la acción militar tuvo como único propósito ejecutar la orden de arresto y proteger a los agentes estadounidenses involucrados, descartando nuevas operaciones militares en territorio venezolano.