La operación militar lanzada por Estados Unidos contra Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, no dejó víctimas entre las fuerzas estadounidenses, según informaron este sábado fuentes oficiales citadas por The New York Times.
De acuerdo con el reporte, un funcionario del Gobierno estadounidense confirmó que ningún militar de EE. UU. resultó muerto o herido durante la intervención ordenada por el presidente Donald Trump, aunque evitó pronunciarse sobre posibles bajas del lado venezolano o daños colaterales derivados de los ataques.
El silencio sobre el impacto humano en territorio venezolano mantiene abiertas las interrogantes sobre el alcance real de la operación, que incluyó bombardeos selectivos contra objetivos estratégicos y una incursión de fuerzas especiales destinada a ejecutar la orden de arresto contra el mandatario chavista.
La ofensiva estadounidense se produjo en la madrugada del 3 de enero de 2026, en medio de una escalada de tensión que llevaba meses gestándose. Washington sostiene que Maduro enfrenta acusaciones formales por narcotráfico, narcoterrorismo y corrupción en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, cargos que se remontan a procesos iniciados en 2020.
El propio presidente Trump anunció que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y sacados de Venezuela durante la operación. Posteriormente, afirmó que ambos se encontraban bajo custodia estadounidense y en proceso de traslado a Nueva York, donde serían puestos a disposición de la justicia federal.
Según la versión de la Casa Blanca, la intervención tuvo como objetivo principal ejecutar una orden judicial pendiente y garantizar la seguridad de las tropas involucradas, descartando que se trate de una campaña militar prolongada. Autoridades estadounidenses también señalaron que la acción buscaba desarticular lo que consideran una estructura criminal encabezada por el líder venezolano.
Hasta el momento, no se han divulgado imágenes oficiales de la captura ni del traslado de Maduro, y las autoridades venezolanas no han ofrecido una versión detallada de lo ocurrido. La falta de información sobre posibles víctimas venezolanas ha generado inquietud en organismos internacionales y ha motivado llamados a la transparencia y al respeto del Derecho internacional.
La operación ha provocado reacciones divididas a nivel global: mientras sectores del exilio venezolano celebran el hecho como un punto de quiebre histórico, gobiernos y bloques regionales han expresado preocupación por el uso de la fuerza y las implicaciones para la estabilidad de América Latina.
En este contexto, la confirmación de que no hubo bajas estadounidenses contrasta con la incertidumbre sobre el impacto humano y político dentro de Venezuela, un aspecto que sigue sin aclararse mientras se desarrollan los acontecimientos posteriores a la captura del mandatario.