
La escasez de combustible que enfrenta Rusia, atribuida a los ataques ucranianos contra varias de sus refinerías, podría afectar el abastecimiento de hidrocarburos en países vecinos que dependen de las exportaciones rusas, según informó este domingo el diario Védomosti.
Entre las naciones con mayor dependencia del suministro ruso figuran Kirguistán, Tayikistán y Mongolia, que importan una parte significativa de sus combustibles desde Rusia. Ante este escenario, Kirguistán ya solicitó apoyo a Kazajistán, Azerbaiyán, Uzbekistán, Turkmenistán y Bielorrusia para garantizar el abastecimiento.
En el caso de Tayikistán, las autoridades aún no han emitido declaraciones sobre el impacto de la situación. No obstante, datos del Ministerio de Energía de ese país indican que durante 2025 importó 1.2 millones de toneladas de derivados del petróleo y gas licuado procedentes de Rusia.
Mongolia también figura entre los países más expuestos, ya que más del 90 % de los productos petrolíferos que consume provienen del mercado ruso. Además, ambos gobiernos mantienen un acuerdo firmado en 2024 para el suministro anual de hasta 1.9 millones de toneladas de combustibles y 60,000 toneladas de combustible para aviación.
Mientras tanto, diversas regiones de Rusia han comenzado a aplicar restricciones en la venta de gasolina y diésel en estaciones de servicio, una situación que ya ha provocado un incremento en los costos del transporte de mercancías.
Esta semana, el Kremlin reconoció que analiza la posibilidad de importar combustible para enfrentar la crisis de abastecimiento. Las autoridades atribuyen el problema a un aumento inesperado de la demanda, aunque el contexto también está marcado por las afectaciones a la infraestructura de refinación provocadas por la guerra.