La crisis en Oriente Medio continúa intensificándose con nuevos ataques y tensiones diplomáticas. Irán lanzó ofensivas contra bases israelíes y estadounidenses, mientras Israel realizó bombardeos contra objetivos vinculados a Hezbolá en el Líbano.
En el ámbito político estadounidense, los republicanos del Senado bloquearon un proyecto de ley que buscaba detener la guerra contra Irán. La decisión representa un respaldo inicial a la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump.

La televisión estatal iraní transmitió un mensaje atribuido a un ayatolá en el que se llamó abiertamente al derramamiento de sangre de israelíes y del propio presidente estadounidense.
Por otra parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán denunció que Irán realizó un ataque con drones contra su enclave de Najicheván.
Según el comunicado oficial, un dron cayó cerca del aeropuerto de la ciudad y otro se estrelló en las proximidades de una escuela. El incidente dejó dos civiles heridos, lo que elevó las tensiones diplomáticas entre ambos países.

La guerra también está generando impactos económicos en la región del Golfo. El tráfico marítimo a través del estratégico Estrecho de Ormuz prácticamente se ha detenido, según datos de plataformas de seguimiento de embarcaciones.
El bloqueo del tránsito marítimo ha restringido el acceso a varios de los principales puertos del Golfo, afectando el suministro agrícola para más de 50 millones de personas en la región, que depende de importaciones para más del 90 % de sus alimentos.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una crisis humanitaria y energética más amplia si el conflicto continúa expandiéndose.
Fuente: The Associated Press.