
El uso de la inteligencia artificial forma parte cada vez más de la vida diaria de los jóvenes, quienes la emplean para resolver dudas, organizar actividades e incluso planificar su alimentación. Sin embargo, especialistas han manifestado preocupación por la fiabilidad de los planes dietéticos generados por estas herramientas, especialmente cuando se trata de adolescentes en etapa de crecimiento.
Cada vez más menores recurren a chatbots y asistentes virtuales para solicitar dietas personalizadas, sobre todo con el objetivo de bajar de peso o mejorar sus hábitos alimentarios. Aunque esta práctica refleja la confianza en la tecnología y la búsqueda de soluciones rápidas, también abre interrogantes sobre la seguridad y exactitud de las recomendaciones en temas de salud.
Diversos estudios advierten que los planes nutricionales elaborados por inteligencia artificial suelen ser inadecuados para adolescentes. Una investigación publicada en marzo de 2026 en Frontiers in Nutrition concluyó que estas dietas pueden implicar una ingesta calórica y de nutrientes muy por debajo de lo aconsejado por profesionales.

En promedio, los planes generados presentaban un déficit cercano a 700 calorías diarias respecto a las recomendaciones de un dietista, además de proporciones desequilibradas de proteínas, grasas y carbohidratos.
Los datos también indican que un número importante de adolescentes intenta perder peso: casi la mitad de los mayores de 16 años lo habría hecho en el último año, mientras que cerca de un tercio consulta chatbots a diario.
Los expertos subrayan que, aunque la IA puede servir como fuente de información general, no debe sustituir la orientación médica o nutricional, ya que las necesidades de los menores son específicas.
Para evaluar la calidad de estas recomendaciones, investigadores crearon perfiles ficticios de adolescentes con sobrepeso y solicitaron a varios sistemas de IA planes alimentarios de tres días. Los resultados mostraron menús con porciones muy pequeñas y alrededor de 1.500 calorías diarias, una cantidad considerada insuficiente incluso para quienes buscan reducir peso a esa edad.
Además, los planes tendían a contener más proteínas y grasas de lo necesario y menos carbohidratos, lo que podría afectar el desarrollo físico y cognitivo si se mantiene a largo plazo.
Ante este panorama, profesionales de la salud insisten en que la alimentación de los adolescentes debe ser equilibrada y supervisada.
Organizaciones médicas estiman que los varones requieren en promedio unas 2.800 calorías diarias y las mujeres alrededor de 2.200, con mínimos que no deberían descender por debajo de 1.800 calorías para chicas y 2.200 para chicos entre 14 y 18 años.
Los especialistas recomiendan evitar dietas restrictivas o drásticas sin supervisión médica y priorizar una alimentación variada y completa. Asimismo, aconsejan consultar siempre a pediatras o dietistas certificados ante cualquier duda sobre nutrición, y contrastar la información obtenida mediante inteligencia artificial con fuentes profesionales confiables para prevenir riesgos y garantizar un desarrollo saludable.
Con informacion de Infobae