El coordinador de El Rumbo de la Mañana, Ernesto Jiménez, consideró que el reciente discurso del expresidente Leonel Fernández no estuvo orientado al consumo del pueblo dominicano, sino a los sectores de poder, tanto nacionales como internacionales, que —a su juicio— están en capacidad de comprender un mensaje diplomático e institucionalista sobre la crisis venezolana.
Jiménez- El Gurú- sostuvo que la postura de Fernández ha sido coherente en el tiempo y recordó que sus planteamientos actuales coinciden con opiniones expresadas desde 2024.
En ese sentido, explicó que al solicitar la entrega de las actas electorales en Venezuela, el exmandatario cuestionó de manera diplomática la legitimidad del proceso que mantiene en el poder a Nicolás Maduro, sin recurrir a un lenguaje confrontacional.
“Pedir la entrega de las actas es una manera muy diplomática de indicar que no hay legitimidad de origen institucional”, afirmó.
Asimismo, indicó en su comentario en El Rumbo de la Mañana, que Fernández también condenó la intervención de Estados Unidos por considerarla contraria al derecho internacional, aunque —según Jiménez— lo hizo en términos tan elaborados que resultan difíciles de interpretar para la gente común.
“Condena la intervención estadounidense, como una acción que vulnera el derecho internacional, pero de una manera tan diplomática que el pueblo llano no lo entiende”, expresó.
El comunicador señaló que este enfoque no altera las posiciones ya asumidas por adversarios y partidarios del expresidente, pues ambas estaban definidas antes de que concluyera el discurso.
Sin embargo, subrayó que el mensaje busca influir en escenarios de poder que terminarán incidiendo, incluso de forma inconsciente, en la opinión pública. “Fue coherente, internacionalista e institucionalista, pero hablándole a sectores de poder que sí lo entienden”, puntualizó.
Finalmente, Jiménez manifestó su preocupación por el debilitamiento del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial y advirtió sobre los riesgos de sustituirlo por decisiones arbitrarias.
No obstante, reconoció la gravedad de la situación venezolana y afirmó que, “es difícil justificar bajo el argumento de autodeterminación de los pueblos un régimen que violó primero el derecho del pueblo venezolano a decidir”.