“En la zona gris”: acción rutinaria con más estilo que profundidad

La nueva película del director británico Guy Ritchie, En la zona gris (In the Grey), apuesta nuevamente por la fórmula que ha caracterizado gran parte de su filmografía reciente: agentes carismáticos, operaciones encubiertas, diálogos cargados de sarcasmo y una sucesión de enfrentamientos armados.

Sin embargo, el resultado termina siendo un thriller de acción convencional que no logra superar sus propios clichés.

La historia sigue a Sid y Bronco, interpretados por Jake Gyllenhaal y Henry Cavill, dos operativos de élite contratados para recuperar una millonaria suma de dinero vinculada a un empresario corrupto. La misión se complica cuando deben rescatar a una abogada involucrada en el caso, lo que desencadena una serie de operaciones secretas, persecuciones y enfrentamientos.

Mucha explicación, poca tensión

Uno de los principales problemas de la película radica en su guion, que dedica demasiado tiempo a explicar estrategias, negociaciones y planes de contingencia sin desarrollar adecuadamente a sus personajes. Como consecuencia, la trama pierde dinamismo y reduce el impacto de sus momentos de acción.

Los giros argumentales resultan previsibles y las resoluciones llegan con facilidad, dejando escaso espacio para la sorpresa o la tensión dramática.

A pesar de ello, Gyllenhaal y Cavill mantienen una química aceptable en pantalla y aportan carisma a unos personajes que, aunque entretenidos, terminan siendo versiones genéricas de los habituales antihéroes presentes en el universo cinematográfico de Ritchie.

Por su parte, Eiza González interpreta a un personaje con escasa profundidad y limitado peso narrativo dentro de la historia.

Elegancia visual sin suficiente sustancia

En el apartado técnico, la película destaca por sus escenarios sofisticados, su cuidada fotografía y las secuencias de acción ejecutadas con solvencia. No obstante, estos elementos visuales no compensan la falta de riesgo narrativo ni la superficialidad de una propuesta que termina apoyándose demasiado en explosiones, persecuciones y tiroteos.

Con una duración de 98 minutos, En la zona gris ofrece entretenimiento pasajero, pero carece de la fuerza necesaria para convertirse en una de las obras más memorables de Guy Ritchie.

Ficha técnica