El Turismo, por ejemplo

Era el mediodía del martes 20, cuando el Ministerio de Turismo nos convidó a una improvisada rueda de prensa… y a la prensa se le dispararon las alarmas de la especulación, tratando de explicar las razones para celebrar una actividad fuera de agenda y a escasas horas del ROADSHOW en el que el país “tira la casa por la ventana” y presenta sus ofertas y novedades a más de 700 turoperadores y agencias de viajes de Europa.

¿Informaría David de su renuncia finalizada la FITUR? ¿Se mantendría en la posición hasta agosto para lanzar formalmente su proyecto político presidencial? Pues nada de eso. Lo que hizo Collado fue compartir las buenas nuevas que, en su Mac, la viceministra Mora había ido acumulando.

Se trataba de prevenir que el glamour que cada año el país derrocha en el Roadshow no se comiera lo fundamental, y que se enterara el país esa misma mañana, que una vez más lo habíamos logrado. Trece mil 370 millones de dólares (885,680 millones de pesos) serían invertidos en el sector turístico dominicano en los próximos tres años.

El Banco Popular había logrado acuerdos por 6,200 millones, reafirmando su viejo liderazgo, el estatal BanReservas se superó a sí mismo con 4,200 millones; y el BHD rozó los tres mil millones. Esta vez en “París no fue la fiesta”, sino en Madrid, en el Meliá Serrano, exactamente.

Una vez más, la FITUR había convertido a Madrid en el escaparate turístico mundial donde nuestro país presentó sus mejores bondades, y se demostró a sí mismo que, unidos, los dominicanos podemos, claro, que podemos.

Sólo que, lo que en el turismo hemos logrado, no hemos sido capaces de, -con las leyes y su régimen de consecuencias en las manos-, replicarlo en los otros sectores fundamentales para la convivencia y la paz social, como salud, educación, seguridad y trabajo.

FITUR es un devaneo primermundista de una patria bullanguera, a quien la María Magdalena, -tan amada por Jesús– regaló la vocación para la alegría, y bendijo con el don del trabajo duro donde haga falta. Sin embargo, no es de sabios dormirse en los laureles.

Lo que ocurre hoy con la fortaleza y visión del sector financiero nacional después de su grave crisis de 2003, lo que vive hoy el turismo dominicano ante el mundo, será un milagro, sí, pero no basta. Turismo es el ejemplo. Manos a la obra.