Superado el primero, mejorando el segundo (la alta tasa de rechazo), al Dr. Leonel Fernández aún le queda por vencer un tercer obstáculo que podría evitar su retorno a la presidencia de la República.
Cuando todos los astros se van alineando a su favor, cuando cada vez más morados-Medina pasan al verde-Fernández, y por pasar, hasta pasa a visitar al senador Fernández Domínguez por el Congreso la señora embajadora de Estados Unidos, doña Leah Campos… superar el tercer obstáculo es el gran desafío de Fernández Reyna, debo insistir.
Del liderazgo y la alta intención de voto del profesor, no solo se desprende el citado tema de la tasa de rechazo, sino un tercer obstáculo sumamente peligroso, que podría aumentar el segundo y enviar una señal equivocada al electorado en 2028.
Hablo de la intolerancia feroz, “insultosa” e insultante, de un pequeño pero mediáticamente sonoro equipo de tipos fanatizados en plan fascistoide ultra, que citando a Serrat sin darse cuenta, “no respetan ni a su madre cuando pierden el control”, sino que, además, (y es lo verdaderamente grave), en su afán por descalificar en plan Goebbels caribeños a quien ose contradecirlos, no respetan ni a lo que reverencia hasta la Yakuza japonesa y las mafias rusas o sicilianas: hablo de las mujeres de la familia. Y con la familia, no. Con la familia, no.
Superado con creces el primer obstáculo, (la dura campaña en su contra entre 2012 y 2015 específicamente), para vencer el segundo, Fernández Reyna cuenta con la popularidad de Omar Leonel, ya dije, convertido en todo un fenómeno de popularidad entre jóvenes, mujeres y madres, con atención al más de medio millón de nuevos votantes de las elecciones de 2028, pero queda el tercero.
Para superar el tercer obstáculo, uno sugiere al profesor frenar a esas “maquinitas de restar votos”, constructores de rechazos y cultores de antipatías para el retroceso, que con su comportamiento virtualmente vandálico son la exacta negación de todo lo que él representa, pues su condición de respetuoso caballero, se la reconoce hasta don Hipólito Mejía ¡y eso es decir!
Si las masas no se parecen a su líder, algo anda mal y debe ser corregido.
Aún no se inicia el partido electoral. Falta mucho para que llegue “la segunda del noveno”. Hasta tanto, que nadie cante victoria, y que en 2028, la vox populi sea la vox Dei.