Luego de casi 40 días ingresado en el hospital Gemelli, el papa Francisco ha recibido el alta médica este domingo. Antes de regresar a la Casa Santa Marta, su residencia en el Vaticano, el Pontífice se asomó al un balcón del centro hospitalario desde donde saludó a los fieles y ha impartido la bendición apostólica.
Debido a que todavía su condición de salud es de cuidado, no estaba previsto que el Santo Padre pronunciara unas palabras, sin embargo, ha sacado fuerzas para hablar unos segundos. Con la voz frágil se dirigió a una de las mujeres que se habían reunido en el patio del hospital para mostrarle su cercanía.
“Gracias a todos. Veo a esta señora con las flores amarillas ¡qué bien!” comentó.
A pesar de haber recibido el alta médica, el Papa no podrá retomar enseguida el alto ritmo de trabajo que seguía antes de ser hospitalizado. La convalecencia proseguirá en el Vaticano durante al menos dos meses, en los cuales los médicos han desaconsejado visitas con grandes grupos que puedan comprometer nuevamente su estado de salud.
Además, deberá seguir con la terapia farmacológica, junto con los ejercicios de fisioterapia y rehabilitación motora que ya realizaba antes.
Poco antes de regresar al Vaticano, luego recibir el alta médica, el Papa Francisco se dirigió a la basílica de Santa María Mayor de Roma, como acostumbra hacer antes y después de cada viaje apostólico, para rezar unos minutos ante el ícono de la Virgen, la Salus Populi Romani.
El Santo Padre tiene especial devoción por esta imagen que, según la tradición, llegó a Roma en el año 590 durante el pontificado de Gregorio I y fue venerada por los primeros cristianos.
El Papa entregó al arcipreste coadjutor de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, el Cardenal Rolandas Makrickas, un ramo de flores para que lo colocase en el altar.