
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este jueves que la situación del gas en Europa se vuelve cada día más complicada, tanto para los ciudadanos como para el sector industrial.

Según Peskov, el aumento del costo de la energía está afectando las facturas domésticas y debilitando la competitividad de las industrias europeas, que enfrentan precios energéticos cada vez más elevados.
El portavoz recordó además declaraciones previas del presidente ruso Vladímir Putin, quien señaló que Estados Unidos ofrece energía a precios altos, mientras Rusia dispone de recursos energéticos que podrían venderse en otros mercados interesados.
Putin indicó que Rusia podría detener los suministros de gas a los mercados europeos debido a las restricciones impuestas por la Unión Europea y redirigirlos hacia mercados considerados más prometedores.
El mandatario aseguró que instruirá al Gobierno y a las empresas energéticas rusas a analizar alternativas comerciales para el gas natural, aunque aclaró que todavía no se ha tomado una decisión definitiva.
Asimismo, sostuvo que la situación actual del mercado energético europeo es consecuencia de lo que calificó como una política energética errónea de las autoridades europeas.
Desde el inicio en 2022 del conflicto militar entre Rusia y Ucrania, los países europeos han impuesto sanciones energéticas a Moscú y han reducido el uso de combustibles fósiles rusos.

Como resultado, Europa ha aumentado su dependencia del gas natural licuado (GNL) para sustituir el suministro que antes llegaba por gasoductos rusos. En 2022, la Unión Europea importó más de 140.000 millones de metros cúbicos de GNL, de los cuales el 58 % provino de Estados Unidos, mientras que Catar aportó cerca del 15 %.
En medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio, el precio del gas en Europa superó los 700 dólares por cada 1.000 metros cúbicos, su nivel más alto desde enero de 2023, según datos de la bolsa energética de Londres.
Analistas de Goldman Sachs Group advierten que los precios podrían aumentar hasta un 130 % si el transporte marítimo de energía a través del estratégico Estrecho de Ormuz se interrumpe durante un mes.
Los expertos señalan que la combinación de tensiones geopolíticas, precios elevados y dependencia del GNL podría provocar una nueva crisis energética en Europa en los próximos meses.
Fuente: Actualidad.