El “acumulo” de problemas, que se la han presentado al gobierno es en estos días es grande, vario pinto y jodido. Durante meses, el gobierno le había estado dando armas a la oposición en su contra, y la oposición (con un Leonel Fernández recargado y un Omar Leonel mejor asesorado que un Collado en un cabildo) las han utilizado, sacándole provecho a la mala costumbre de tantos funcionarios que insisten en no informar a los ciudadanos sobre sus cuestionamientos, hasta que, en la siguiente Semanal, el presidente Abinader da la cara y coge para sí el pleito ajeno, pero no se trata de eso.
La Semanal, que a veces tiene sus excesos invitacionales, ha renovado la manera de rendir cuentas, limitada hasta hace poco a un maratónico discurso ante la Asamblea Nacional. La idea de Abinader de crear Su Semanal para evitar que la oposición le coma los caramelitos del relato ha sido exitosa, pero como en la canción de Vita, “No basta”. No le basta a Luis Rodolfo ser el mandatario más accesible y trasparente de nuestra democracia, poseedor del don de la ubicuidad hasta tanto se pruebe lo contrario.
Entre apagones fastidiosos, un calor del demonio, precios altos, caos del tránsito, denuncias de corrupción, crisis en Senasa, carencias en las escuelas, y en las calles y hospitales unas prácticas nazis que no se detienen ni ante el llanto desgarrado de una madre parturienta haitiana o dominico haitiana siempre negra, negra y pobre, y una oposición recuperada en parte de las acciones de Lawfare de los primeros años de gobierno, que ya exhibe sin complejo, apuro, prigilio ni vergüenza, una cínica desmemoria que le permite criticar lo que hacía y también viceversa, y hasta prometer la “regeneración ética” de la nación, acompañada de lo peor de cada casa. ¡Joder! Con lo difícil que debe ser intentar salvar al país del narcotráfico y el lavado con el diputado condenado Gutiérrez o Quirino en compañía, por decir.
Somos el país de la desmemoria y las mafias coronadas, país empecinado en crear el monstruo que nos gobernará en 2032 o antes y “le hará el amor a tu madre”, pero con las palabas originales.
No está oscura la noche ni está cerca el río, es solo que, como me advirtiera Patxi Andión, (Café Iruña de Bilbao), después de aquellos inviernos… “están llegando los fríos”.
El bulevar de la vida
Pablo McKinney