Un equipo de investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia) ha descubierto que inhibir una enzima que protege frente al hígado graso puede tener efectos contraproducentes al incrementar el riesgo de cáncer hepático. Los resultados del estudio, publicados en Science Advances, muestran una relación directa entre la ausencia de la enzima caspasa-2 y alteraciones celulares graves en el hígado.
En modelos animales, la ausencia de caspasa-2 provoca:
Los ratones sin actividad funcional de caspasa-2 presentaron hasta cuatro veces más tumores hepáticos que los animales de control, evidenciando la importancia de esta enzima en la salud a largo plazo del hígado.

La caspasa-2 juega un papel clave en la estabilidad genética de las células hepáticas y en la regulación de la acumulación de grasas. La investigadora principal, Loretta Dorstyn, explicó:
“Las células hepáticas suelen tener copias adicionales de material genético (poliploidía) para afrontar situaciones de estrés. La ausencia de caspasa-2 genera niveles anormalmente elevados de poliploidía, lo que resulta perjudicial”.
En ratones modificados genéticamente, la eliminación de caspasa-2 produjo células de tamaño anómalo, con exceso de material genético y daño celular, lo que llevó a inflamación crónica, cicatrización, daño oxidativo y muerte celular inflamatoria. Con el envejecimiento, estas condiciones favorecieron la aparición de cáncer hepático.
Los hallazgos cuestionan la idea de que la inhibición de caspasa-2 sea beneficiosa de manera general. Según la doctora Dorstyn:
“El bloqueo de esta enzima puede tener efectos positivos a corto plazo o en animales jóvenes, pero su supresión prolongada acarrea consecuencias negativas claras”.
La caspasa-2 resulta esencial para eliminar progresivamente células hepáticas dañadas con la edad. Su ausencia permite la acumulación de células con potencial canceroso y aumenta la vulnerabilidad del hígado frente a tumores.
Fuente: Infobae