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El 26 % de dominicanos arriesgan su vida diariamente en carros y guaguas de concho

El sistema, considerado "la sangre de la capital," es también un "cáncer" que mina la seguridad y la productividad de los ciudadanos.

Lina Bautista
Lina Bautista
31 octubre, 2025 - 1:01 PM
6 minutos de lectura
Carros conchos de República Dominicana
Transporte público
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Sin una respuesta contundente de las autoridades, el transporte público en la capital dominicana, dominado por los "carros de concho" y las guaguas, se ha convertido en una gran problemática que aqueja al 26% de la población que lo utiliza a diario, según datos del INTRANT y la ONE.

  • El sistema, considerado "la sangre de la capital," es también un "cáncer" que mina la seguridad y la productividad de los ciudadanos.

Peligro y Abuso: La Lucha por un Asiento

El sufrimiento de los usuarios comienza con la escasez y las largas filas bajo el inclemente sol. Sin embargo, el verdadero riesgo se presenta al abordar, donde la seguridad es ignorada sistemáticamente:

  • Sobrecupo Ilegal: Los "carros de concho" obligan a dos pasajeros sin cinturón en el asiento delantero y fuerzan a meter cuatro personas donde solo caben tres en la parte trasera, dejando al pasajero del medio en una posición incómoda y de alto riesgo.

  • Temeridad y Velocidad: La alta velocidad y la temeridad de algunas guaguas hacen que el riesgo de un simple choque sea una amenaza latente.

  • Flotilla Envejecida: El problema se agrava con la antigüedad de los vehículos: el 60% de la flotilla tiene más de diez años, según el Banco Mundial, lo que contribuye a la incomodidad y a los fallos mecánicos.

Discriminación y Doble Cobro

Los problemas se extienden al trato desigual que enfrentan algunos usuarios. Se han documentado casos de discriminación y cobros indebidos, dirigidos especialmente a personas con obesidad o de gran tamaño corporal.

"Estos pasajeros han reportado ser obligados a pagar dos tarifas o, en ocasiones, se les ha negado el servicio," destaca el informe.

Pérdida de Tiempo y Productividad

El dominicano promedio pierde una hora y media diaria solo en estos trayectos, un dato alarmante del Observatorio de Seguridad Vial. Este tiempo perdido y la frustración que genera un sistema precario destruyen la dignidad y la productividad de los trabajadores antes de que inicien su jornada laboral.

A pesar de que el Metro y la OMSA representan un atisbo de esperanza, la pregunta que resuena en las calles es: ¿Por qué millones de dominicanos deben seguir arriesgando su vida y su tiempo para ganarse el pan?

El ciudadano clama urgentemente por un sistema de transporte eficiente y seguro que ponga fin, de una vez por todas, a la lucha diaria por un asiento.

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