Las autoridades de China anunciaron este jueves la ejecución de un hombre identificado únicamente por su apellido, Wang, quien fue condenado por liderar casos de trata de menores durante más de una década, en los que se presume secuestró y vendió a más de diez niños.
Según un comunicado del Tribunal Supremo, Wang comenzó sus actividades ilícitas en octubre de 2001 y en noviembre de 2006 ya había sido condenado a tres años de prisión por secuestrar a un menor. Tras su liberación en 2008, continuó cometiendo delitos de tráfico de niños en varias provincias, hasta que en diciembre de 2015 fue nuevamente condenado a 15 años de cárcel por traficar con tres menores.
Durante su tiempo en prisión se resolvieron otros casos vinculados a Wang, y en marzo de 2019 fue trasladado para enfrentar un nuevo juicio. El tribunal concluyó que entre octubre de 2001 y mayo de 2010, usando el alias “Wang Wei”, secuestró a 11 niños menores de seis años en las provincias de Hunan, Hubei y Sichuan, para venderlos en Cantón, en el sureste del país.
La investigación determinó que Wang obtuvo un beneficio ilegal de 199.000 yuanes (aproximadamente 28.900 dólares) mediante la venta de los menores, actuando con “malicia extrema” y representando un “alto grado de peligrosidad social” por reincidencia. El tribunal destacó que se negó a confesar la mayoría de sus delitos, no colaboró con las autoridades para localizar a los niños y mostró ausencia de arrepentimiento.
Por estas razones, Wang fue condenado a pena de muerte, a la pérdida de derechos políticos de por vida y a la confiscación de todos sus bienes personales.
El tráfico de personas sigue siendo un problema grave en China, agravado históricamente por la política de hijo único y el desequilibrio entre sexos, que llevó a que en 2017 hubiera 42 millones más de hombres que de mujeres, según el Banco Mundial. Sin embargo, tecnologías recientes como el análisis de ADN y el reconocimiento facial han permitido resolver casos antiguos de secuestro.
Las autoridades no detallaron la fecha exacta ni el método utilizado para ejecutar a Wang. Por su parte, Amnistía Internacional señaló en octubre de 2025 que los datos sobre la pena de muerte en China permanecen rodeados de secreto, aunque estiman que se realizan miles de ejecuciones cada año.