Egipto y Arabia Saudí mantuvieron este jueves intensos contactos con Irán, Francia, Omán y Estados Unidos, en un movimiento diplomático para contener la tensión creciente entre Teherán y Washington ante la continua amenaza de un posible ataque estadounidense por la represión de las protestas en el país persa.
«Los contactos abordaron la rápida evolución de la situación en la región, haciendo hincapié en la necesidad de trabajar para reducir la tensión y lograr la calma a fin de evitar que la región caiga en la inestabilidad y el caos», indicó este jueves en un comunicado Exteriores egipcio, sin mencionar Irán, y centrándose en el conflicto en Gaza.
Por su parte, el canciller de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan, mantuvo conversaciones telefónicas con Araqchí, Barrot, Al Busaidi, y el ministro de Exteriores catarí, Mohamed bin Abdelrahmán, informó en breves comunicados el departamento saudí.
Bin Farhan abordó «la situación en la región y las maneras de apoyar su seguridad y estabilidad» en su conversación con el homólogo iraní, mientras que con el resto insistió en los esfuerzos conjuntos «que se están realizando» para mantenerlas.
Los movimientos diplomáticos de Riad y El Cairo -actores claves en los conflictos en Oriente Medio– se producen en un momento de tensión después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya amenazado reiteradamente con responder militarmente a las acciones de la República Islámica frente a las manifestaciones de las últimas semanas, especialmente en caso de que el Gobierno iraní ordene ejecuciones a raíz de las protestas.
EE.UU. tiene bases en Arabia Saudí, Baréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Catar y Siria.
Pese a temores en las últimas horas, el mandatario estadounidense aseguró haber sido informado de que «las matanzas en Irán están cesando» y «no hay planes para ejecuciones», según sus propias palabras.
Las protestas estallaron en Irán hace 19 días impulsadas por la depreciación de la moneda nacional y fueron protagonizadas en su comienzo por los comerciantes de Teherán, pero pronto se expandieron a otros puntos del país y tomaron un tono político en contra de la República Islámica.
Irán acusa ahora a mercenarios de EE.UU. e Israel de provocar actos violentos en unas protestas que, según su versión, fueron pacíficas hasta el 8 de enero, aunque entonces ya se habían contabilizado muertos.
Diversas ONG afirman que los muertos en la represión podrían llegar a varios millares, mientras que las autoridades iraníes reconocen «muchos muertos» durante las protestas.