
El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, sostuvo que Donald Trump mantiene abiertas todas las alternativas para abordar la escalada militar con Irán, combinando la presión diplomática, económica y de fuerza. La declaración se dio tras un breve receso en las ofensivas aéreas mientras Washington evalúa posibles negociaciones con Teherán.
Asimismo, Waltz desmintió los reportes que apuntaban a un supuesto desabastecimiento de pertrechos en el Pentágono. El diplomático garantizó que el contingente estadounidense posee los insumos para sostener la contienda e instó a castigar judicialmente a los funcionarios que filtraron información sobre la escasez de suministros.
A pesar del paulatino acercamiento diplomático planteado en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense ha analizado junto a su equipo de seguridad la posibilidad de ejecutar un bombardeo a gran escala. La tensión recrudeció luego de que la administración diera por concluido el pacto previo que mantenía en pausa los choques bélicos iniciados en febrero.
El impacto presupuestario de las maniobras generó disputas políticas internas después de que el Departamento de Defensa revelara un gasto acumulado de 37.500 millones de dólares y solicitara una partida extraordinaria de 67.000 millones adicionales. Pese al costo, la delegación diplomática defendió el operativo destacando que las fuerzas armadas ejercen un control aéreo y marítimo absoluto sobre el espacio iraní.