EE. UU. se convierte en accionista de start-up, un transforador de tierras raras

El acuerdo con Vulcan Elements incluye financiamiento estatal y privado, y prevé una nueva planta para procesar tierras raras en Carolina del Norte. También se otorgará un préstamo a ReElement Technologies, en el marco de fortalecer cadenas de suministro críticas.

NUEVA YORK.– El gobierno de Estados Unidos se convertirá en accionista de la empresa emergente Vulcan Elements, dedicada a la transformación de tierras raras, en un esfuerzo por reducir la dependencia del país respecto a China, que domina el 90 % del mercado mundial de refinación de estos minerales estratégicos.

La compañía, con sede en Durham, Carolina del Norte, fabrica imanes de alta potencia utilizados en sectores de alta tecnología —desde la industria automotriz hasta la producción de turbinas eólicas—, a partir de una aleación que incluye neodimio, uno de los metales más valiosos del grupo de tierras raras.

Inversión público-privada para impulsar la producción nacional

Según informó la empresa este lunes, el acuerdo contempla una inyección de capital de 550 millones de dólares por parte de inversionistas privados, mientras que el gobierno estadounidense aportará un préstamo de 620 millones y una subvención de 50 millones, recibiendo a cambio acciones equivalentes en Vulcan Elements.

Además, la compañía procesará tierras raras en una nueva planta situada en el Research Triangle Park, uno de los principales polos industriales y tecnológicos del país, cercano a Durham.

  • “Nuestra inversión en Vulcan Elements acelerará la producción nacional de imanes derivados de tierras raras para la industria estadounidense”, afirmó el secretario de Comercio, Howard Lutnick, en el comunicado.

Expansión del sector y tensiones comerciales

El acuerdo también incluye un préstamo de 80 millones de dólares a ReElement Technologies, empresa estadounidense dedicada a producir tierras raras listas para su transformación, que mantiene un acuerdo de suministro con Vulcan desde agosto.

La inversión se enmarca en la estrategia de Washington de fortalecer las cadenas de suministro críticas y reducir riesgos geopolíticos tras las recientes tensiones comerciales con China.