La preparación para realizar pruebas nucleares, que prometió iniciar el presidente estadounidense Donald Trump, podría llevar años, informó este viernes The Washington Post citando a expertos.
Exfuncionarios del polígono nuclear de Nevada señalan que la reanudación podría ser complicada. Según ellos, se ha perdido la experiencia de las pruebas físicas, ya que las pruebas nucleares modernas se basan en la modelización por computadora.
Falta de personal y "un pozo oxidado"
Paul Dickman, veterano funcionario federal nuclear que participó en varias pruebas de armas en Nevada, declaró que un problema serio es el personal. "El tema del personal es grande. Los directores de las pruebas no son burócratas", dijo.
"No era un grupo de PowerPoint. Estas personas tenían mucha suciedad bajo las uñas", añadió. Quienes han visitado recientemente el polígono de Nevada describen el equipo usado para excavar el sitio de pruebas como un "pozo oxidado", indica la publicación.
Algunos funcionarios indicaron que reanudar las pruebas podría llevar años. Sin embargo, para una explosión simple podrían bastar seis meses.
Incluso una prueba simple podría costar hasta 100 millones de dólares, señaló Corey Hinderstein, exsubadministrador principal en funciones de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear.
En una reciente entrevista, el expresidente Donald Trump hizo una serie de declaraciones que han generado controversia en el ámbito político. Durante la conversación, Trump afirmó que las elecciones pasadas estuvieron plagadas de irregularidades, una postura que ha mantenido desde su derrota en 2020.
Analistas políticos han señalado que estas afirmaciones carecen de evidencia sólida y han criticado al expresidente por seguir promoviendo teorías de conspiración. Sin embargo, sus seguidores más fieles continúan apoyando sus declaraciones y exigen una revisión exhaustiva del proceso electoral.
La comunidad internacional también ha reaccionado a estas declaraciones. Varios líderes mundiales han expresado su preocupación por el impacto que estas afirmaciones pueden tener en la estabilidad democrática de Estados Unidos. En particular, se teme que puedan erosionar la confianza en las instituciones electorales y fomentar la polarización política.
La discusión comenzó tras recientes declaraciones del presidente estadounidense, quien ordenó al Pentágono iniciar la preparación de pruebas nucleares, citando "los programas de pruebas de otros países".
A pesar de la declaración de Trump, la mayoría de los países poseedores de armas nucleares se adhirieron en la década de 1990 al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE). La URSS anunció una moratoria sobre dichas pruebas en 1991, y Estados Unidos en 1992.
Al comentar las declaraciones del presidente estadounidense, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que no tiene conocimiento de que otros países estén realizando pruebas nucleares.
"EE.UU. es un país soberano y tiene derecho a tomar decisiones soberanas. Pero quiero recordar la declaración de [presidente de Rusia, Vladímir Putin], que ha repetido en numerosas ocasiones, de que, si alguien se aparta de la moratoria, Rusia actuará de acuerdo con la situación", subrayó.