EE. UU. limitará a cuatro años las visas de estudiantes extranjeros

El Gobierno de Trump limitó la estadía de estudiantes extranjeros a cuatro años y restringió cambios de carrera. Esto modifica reglas anteriores que permitían más tiempo según la duración del programa académico.

El Gobierno del presidente Donald Trump aprobó una nueva normativa que limitará a cuatro años la permanencia de los estudiantes extranjeros en Estados Unidos, una medida que entrará en vigor en septiembre y que también impondrá restricciones para cambiar de carrera o programa académico durante su estadía en el país.

La disposición modifica las reglas vigentes, que actualmente permiten a los estudiantes permanecer en territorio estadounidense durante el tiempo que requiera la culminación de sus estudios, incluso cuando los programas académicos superan los cuatro años de duración.

Medida genera rechazo en el sector educativo

Representantes de instituciones de educación superior han cuestionado la normativa al considerar que aumentará la carga administrativa para universidades y organismos federales.

“Esta medida es innecesaria y redundante”, afirmó Zuzana Wootson, subdirectora de política federal de Presidents' Alliance on Higher Education and Immigration. “Los estudiantes extranjeros de por sí se encuentran entre las poblaciones no inmigrantes más vigiladas en Estados Unidos y están sujetos a una rigurosa supervisión por parte del Departamento de Seguridad Nacional y de instituciones académicas”.

Por su parte, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, defendió la decisión al señalar que busca evitar que algunos estudiantes prolonguen innecesariamente sus estudios.

Crece la incertidumbre para estudiantes internacionales

La medida forma parte de una serie de restricciones implementadas por la administración Trump, entre ellas la revisión obligatoria de redes sociales para solicitantes de visas y las prohibiciones de viaje para ciudadanos de varios países.

Expertos advierten que las nuevas políticas podrían desalentar la llegada de estudiantes internacionales a Estados Unidos, afectando tanto a las universidades como a la economía y al mercado laboral.