
El Gobierno de Estados Unidos anunció que, a partir del 02 de abril, exigirá una fianza de hasta 15,000 dólares a los solicitantes de visas de turismo y negocios (B1 y B2) provenientes de 12 nuevos países, como parte de su política para reforzar el control migratorio.
Según la administración del presidente Donald Trump, el depósito será reembolsado a quienes cumplan con las condiciones de su visado y abandonen el país dentro del tiempo autorizado. En caso contrario, los fondos serán utilizados para cubrir los costos del proceso de deportación.
El Departamento de Estado estima que expulsar a un migrante supera, en promedio, los 18 mil dólares, por lo que considera que este sistema permitirá ahorrar hasta 800 millones de dólares anuales a los contribuyentes estadounidenses.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la medida ha mostrado resultados positivos, ya que cerca del 97 % de los beneficiarios del programa han regresado a sus países dentro del plazo establecido, lo que respalda su eficacia como mecanismo de control migratorio.
Esta disposición forma parte de un conjunto más amplio de políticas migratorias impulsadas por la actual administración, orientadas a reducir la llegada de migrantes, entre ellas restricciones al asilo y mayores controles en la emisión de visas.