
El portaaviones USS George H.W. Bush se incorporó a las operaciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente, elevando a tres el número de buques de este tipo desplegados en la región en medio de la tensión con Irán.
La llegada, confirmada por el mando militar a cargo, se produce en un contexto de frágil tregua tras la ofensiva conjunta de Washington e Israel a finales de febrero, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos.
Se suma así al USS Gerald R. Ford, ubicado en el mar Rojo, y al USS Abraham Lincoln, desplegado en el mar Arábigo, como parte de una estrategia que busca mantener presión sobre Irán y controlar rutas clave como el estrecho de Ormuz.
El despliegue incluye grupos de escolta con destructores equipados con misiles guiados, así como buques de asalto anfibio con miles de marines listos para operaciones rápidas.
Además, la vigilancia se apoya en aviones, drones y sistemas de monitoreo avanzados que permiten supervisar el tráfico marítimo de forma constante, en una operación orientada a sostener el bloqueo naval y disuadir cualquier escalada del conflicto.