
La Administración de Donald Trump descartó a la líder opositora María Corina Machado como figura para atender la coyuntura inmediata de Venezuela, y en su lugar planteó una oportunidad de interlocución con el Ejecutivo encabezado de forma interina por Delcy Rodríguez, tras la captura del presidente Nicolás Maduro.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, explicó que Washington se concentra en el corto plazo y en “lo que sucederá en las próximas dos o tres semanas, dos o tres meses”, al considerar que buena parte de la oposición ya no se encuentra en territorio venezolano y que existen asuntos urgentes que requieren atención inmediata.
Rubio señaló que, aunque reconoció el liderazgo de Machado, la realidad actual obliga a un enfoque pragmático. En entrevistas con cadenas estadounidenses, afirmó que Delcy Rodríguez es “alguien con quien se puede trabajar”, en contraste con Maduro, a quien acusó de incumplir acuerdos previos con Washington.
Rubio confirmó que se mantendrán las presiones económicas, incluido el bloqueo al crudo venezolano y la incautación de embarcaciones vinculadas al petróleo sancionado. Subrayó que estas medidas continuarán mientras persistan problemas estructurales heredados del Gobierno de Maduro.
En paralelo, recordó que Trump ha planteado la posibilidad de inversiones millonarias de empresas petroleras estadounidenses para recuperar la infraestructura del sector. Según Rubio, existe interés potencial de compañías occidentales, dado que las refinerías del Golfo de EE. UU. están adaptadas al crudo pesado venezolano.