El Ejército de Estados Unidos ordenó este martes la creación de una nueva fuerza de guerra autónoma basada en inteligencia artificial (IA), que tendrá como misión apoyar las operaciones del Comando Sur de Estados Unidos en América Central, Sudamérica y el Caribe.
Según informó el propio Southcom en un comunicado oficial, este nuevo mando estará enfocado en el uso de plataformas autónomas, semiautónomas y sistemas no tripulados, con el objetivo de contrarrestar amenazas emergentes y enfrentar desafíos de seguridad en múltiples dominios.
La iniciativa busca además conectar las operaciones tácticas con efectos estratégicos a largo plazo, marcando un cambio significativo en la forma en que Estados Unidos proyecta su poder militar en la región.
El anuncio fue realizado por el comandante Francis L. Donovan, quien explicó que esta fuerza tendrá como prioridad “desarticular y debilitar redes narcoterroristas y carteles”, así como responder ante crisis humanitarias provocadas por desastres naturales de gran escala.
La incorporación de la inteligencia artificial permitirá dotar a este comando de un nivel de autonomía sin precedentes, facilitando operaciones más rápidas, precisas y eficientes en escenarios complejos.
Donovan también advirtió sobre el contexto geopolítico actual, señalando la creciente influencia de países como China, Rusia e Irán en la región, lo que impulsa la necesidad de modernizar las capacidades militares estadounidenses.
“Desde el fondo marino hasta el espacio y en todo el ámbito cibernético, tenemos la firme intención de aprovechar la superioridad del ecosistema de defensa estadounidense mediante el despliegue de innovaciones de vanguardia y una colaboración más estrecha con nuestros aliados”, afirmó.

Como parte de esta transformación, el Departamento de Defensa de Estados Unidos —anteriormente conocido como Departamento de Guerra— ha impulsado la creación del Grupo de Guerra Autónoma de Defensa (DAWG), una iniciativa destinada a integrar la IA y tecnologías autónomas en operaciones de combate.
Durante una comparecencia ante el Congreso en marzo pasado, Donovan destacó la necesidad de desplegar fuerzas más modernas, eficientes y rentables, con el fin de aumentar la letalidad, mejorar el conocimiento del entorno operativo y optimizar el intercambio de datos entre fuerzas estadounidenses y aliadas.
El Comando Sur de Estados Unidos es uno de los seis comandos unificados de las Fuerzas Armadas de EE.UU., cada uno con una responsabilidad geográfica específica, y desempeña un papel clave en la seguridad y cooperación regional en el hemisferio occidental.