
El encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe, Henry T. Wooster, informó ante el Subcomité de Asignaciones del Senado de Estados Unidos que, por primera vez desde 2021, las fuerzas de seguridad haitianas han logrado poner a las bandas criminales a la defensiva.
El diplomático explicó que el objetivo principal de la política de Estados Unidos es alcanzar una “estabilidad de base” que evite el colapso del Estado y frene la migración masiva ilegal desde Haití hacia territorio norteamericano.
Durante su intervención, Wooster detalló que en 2025 Washington designó a las coaliciones criminales Viv Ansanm y Gran Grif como organizaciones terroristas extranjeras. Según las estimaciones presentadas, estas estructuras cuentan con unos 12,000 integrantes, incluyendo un núcleo de 3,000 combatientes altamente armados y entrenados, considerados la principal amenaza a la seguridad nacional haitiana.
El cambio en la dinámica del conflicto ha sido atribuido a operaciones conjuntas de la Policía Nacional de Haití, las Fuerzas Armadas de Haití y la Fuerza de Supresión de Bandas autorizada por la Organización de las Naciones Unidas, con apoyo adicional de contratistas militares privados contratados por el gobierno haitiano.
Estas acciones han incorporado activos de aviación y armamento avanzado, lo que, según Wooster, ha alterado significativamente la “geometría de la lucha” contra las organizaciones criminales.
En el plano político, el diplomático indicó que el mandato del Consejo Presidencial de Transición expiró recientemente. No obstante, bajo el liderazgo de Laurent Saint-Cyr, el organismo aprobó un decreto que establece un cronograma electoral para 2026.
Este proceso busca restablecer el orden democrático tras una década sin elecciones y cinco años de gobiernos no electos, luego del asesinato del presidente Jovenel Moïse.
Asimismo, Wooster anunció que, bajo la Resolución 2793 del Consejo de Seguridad de la ONU, se autorizó el despliegue de una fuerza multinacional de 5,500 efectivos militares y policiales provenientes de 15 países.
Las primeras unidades llegarán en abril de 2026 y las operaciones de seguridad están previstas para iniciar en mayo, como parte de una estrategia internacional para recuperar el control territorial.
Para reforzar estos avances, Estados Unidos impulsa varias iniciativas, entre ellas el programa “P-4000”, que busca integrar 4,000 nuevos agentes a la policía haitiana en 16 meses, de los cuales 900 ya se graduaron en enero.
También se contempla asistencia no letal para modernizar las fuerzas armadas y la reautorización de programas comerciales clave para el sector textil, considerado vital para generar empleo y reducir el reclutamiento por parte de las bandas.
Wooster concluyó que los avances en seguridad podrían ser temporales si no se fortalecen las condiciones económicas y el sistema democrático. “El progreso es alcanzable si invertimos estratégicamente para que Haití recupere la capacidad de asegurar su propio territorio”, afirmó.