Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el domingo 12 de abril de 2026 su intención de cerrar el Estrecho de Ormuz, la medida entró en vigor de forma inmediata este lunes, con instrucciones directas a la Armada estadounidense para interceptar cualquier embarcación en la zona.
La decisión se produce en medio de la creciente tensión con Irán, tras el fracaso de las negociaciones diplomáticas y las acusaciones de incumplimiento de acuerdos por parte de Teherán.
De acuerdo con documentos revelados por la Armada estadounidense, el operativo contempla el control del Mar Arábigo y el Golfo de Omán, así como la supervisión total del tránsito marítimo en el estrecho, una de las principales rutas energéticas del mundo.
El plan incluye la inspección obligatoria de buques, incluso aquellos considerados neutrales, con el objetivo de impedir el transporte de materiales prohibidos o de contrabando hacia territorio iraní. No obstante, se permitiría el paso de ayuda humanitaria bajo estrictos controles.
Las órdenes impartidas a las fuerzas navales establecen la intercepción de cualquier embarcación con destino a puertos iraníes o que zarpe desde estos, lo que representa un endurecimiento significativo de las acciones en la región.


El anuncio ha generado reacciones inmediatas en los mercados internacionales, con un aumento en los precios del petróleo ante el temor de interrupciones en el suministro global, dado que por el Estrecho de Ormuz transita cerca de una quinta parte del crudo mundial.
Por su parte, Irán ha rechazado la medida, calificándola como una acción ilegal y una escalada peligrosa, lo que incrementa la incertidumbre sobre posibles respuestas en el corto plazo.
La acción marca un punto crítico en la crisis, al pasar de amenazas y anuncios a una ejecución operativa que podría tener consecuencias geopolíticas y económicas de gran alcance.