
Ecuador anunció que elevará al 100% los aranceles a todas las importaciones provenientes de Colombia, una medida que profundiza la tensión comercial y política entre ambos países.
El incremento, que sube desde el 50% actual, entrará en vigor el 1 de mayo y fue justificado por Quito ante lo que considera una falta de controles efectivos en la seguridad fronteriza por parte del Gobierno colombiano.
Según un comunicado del Ministerio de Producción, la decisión responde a la ausencia de medidas concretas para enfrentar el narcotráfico en la zona limítrofe, lo que obliga a Ecuador a adoptar “acciones soberanas” para proteger su territorio.
Las autoridades ecuatorianas insistieron en que la seguridad y la lucha contra el crimen organizado constituyen una “prioridad innegociable”, al tiempo que defendieron el alza arancelaria como un mecanismo para resguardar a la población.
La medida se produce en medio de un deterioro acelerado de las relaciones bilaterales. Un día antes, Ecuador llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Félix Wong, y suspendió las mesas de diálogo con Colombia.
La disputa comercial entre ambos países se intensificó a inicios de año, cuando Ecuador impuso aranceles del 30% a productos colombianos, luego aumentados al 50%. Colombia respondió con medidas similares contra bienes ecuatorianos.
Sin embargo, la crisis ha trascendido lo económico. En los últimos días, el cruce de declaraciones entre Petro y el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, elevó la tensión política, especialmente tras comentarios del mandatario colombiano sobre el exvicepresidente Jorge Glas, condenado por corrupción en Ecuador.
Quito consideró esas expresiones como una “provocación” y exigió respeto a las decisiones de su sistema judicial, en un episodio que terminó de enfriar las ya deterioradas relaciones entre ambos gobiernos.