Drones sustituyen a “coyotes” para guiar a migrantes en la frontera sur de EE. UU.

Los drones se han convertido en una nueva herramienta utilizada por redes de tráfico de migrantes en la frontera sur entre México y Estados Unidos. Autoridades estadounidenses advierten que estos dispositivos están comenzando a sustituir a los conocidos “coyotes”, quienes tradicionalmente guiaban a los grupos de migrantes por el Valle del Río Grande, en Texas.

Según explicó el jefe adjunto de la Patrulla Fronteriza en ese sector, Oscar Escamilla, cada vez es más común observar el uso de tecnología en lugar de guías humanos. “Con el aumento del uso de tecnología, ya no se necesita el guía tradicional; ahora simplemente utilizan drones, y es algo que estamos viendo con mayor frecuencia”, señaló.

Los traficantes emplean estos dispositivos para orientar a los migrantes mientras cruzan el río, evitando acompañarlos físicamente durante el trayecto. Escamilla comentó a periodistas latinoamericanos que el uso de drones se ha convertido en uno de los principales retos que enfrentan las autoridades este año.

La preocupación de los agentes radica, sobre todo, en los riesgos que corren los migrantes al cruzar sin la presencia de alguien que pueda asistirlos si ocurre una emergencia. De acuerdo con el funcionario, si una persona necesita ayuda durante el cruce, no hay nadie que pueda prestarle auxilio inmediato.

Escamilla indicó que la ausencia de un guía que pueda detener al grupo o brindar primeros auxilios representa un desafío creciente para las autoridades fronterizas.

El funcionario ofreció estas declaraciones durante una visita de periodistas latinoamericanos a la sede de la Patrulla Fronteriza en el sector del Valle del Río Grande, organizada dentro de un programa de cobertura sobre inmigración promovido por el United States Department of State y la firma de periodismo Inquire First.

Vigilancia con drones

Además de guiar a los migrantes, los drones permiten a los traficantes vigilar los movimientos de los agentes desde el lado mexicano de la frontera y detectar los puntos más vulnerables del Valle del Río Grande.

Los operadores elevan los dispositivos a gran altura para observar el territorio estadounidense y localizar dónde se encuentran los oficiales, así como las áreas con menor presencia de vigilancia. De esa manera, intentan dirigir a los grupos hacia esos puntos.

Escamilla advirtió que el problema ya no se limita a zonas específicas, sino que ha ido expandiéndose con el paso del tiempo.

En algunos lugares, los agentes han detectado hasta dos o tres drones operando al mismo tiempo, lo que suele indicar que varios grupos de migrantes están intentando cruzar simultáneamente hacia Estados Unidos.

Para enfrentar esta situación, la Patrulla Fronteriza está capacitando a sus agentes para reconocer y rastrear estos dispositivos. Según Escamilla, el recurso más importante sigue siendo la observación directa de los oficiales.

El sector también cuenta con sensores instalados a lo largo de las 277 millas del río fronterizo que alertan cuando se detecta la presencia de drones. Cuando esto ocurre, los agentes se despliegan en las áreas cercanas con el objetivo de interceptar posibles cruces.

Sin embargo, las autoridades reconocen que la legislación vigente limita algunas acciones contra estos aparatos. Si un dron cruza hacia territorio estadounidense, los agentes pueden obligarlo a regresar a su operador, aunque en la mayoría de los casos los dispositivos permanecen del lado mexicano.

Un sector amplio y complejo

El sector del Valle del Río Grande es una de las zonas más extensas y desafiantes de la frontera sur de Estados Unidos y, durante años, ha sido uno de los principales puntos de ingreso de migrantes.

En esa área operan más de 3,300 agentes federales de la United States Border Patrol, apoyados por unos 2,000 soldados del United States Department of Defense.

El territorio bajo su jurisdicción abarca cerca de 37,000 millas cuadradas y 277 millas del río que marca la frontera entre ambos países, desde su desembocadura en Matamoros hasta la presa Falcon Dam.

La región incluye 34 condados, nueve estaciones de la Patrulla Fronteriza, dos puestos de inspección en carreteras hacia el interior del país y alrededor de 115 millas de muro fronterizo.

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En la zona operan más de 3,300 agentes federales de la Patrulla Fronteriza. FUENTE EXTERNA

Menos cruces irregulares

A pesar de los desafíos tecnológicos, las autoridades aseguran que la migración irregular ha disminuido y que el cumplimiento de las leyes migratorias ha desalentado a muchas personas de intentar cruzar hacia Estados Unidos.

Durante el actual año fiscal, al menos 6,000 personas que llegaron al río decidieron regresar a México tras notar la presencia de agentes. En el año fiscal anterior, esa cifra alcanzó las 14,000.

Escamilla afirmó que la seguridad en la frontera se encuentra en uno de sus niveles más altos en años recientes y que el número de migrantes que intentan ingresar al país ha sido de los más bajos registrados en mucho tiempo.

De acuerdo con cifras oficiales, en lo que va del año fiscal las autoridades han detenido a 5,832 migrantes en el sector del Valle del Río Grande.