
San Francisco de Macorís. – La madrugada de este lunes estuvo marcada por tragedia en esta ciudad, tras registrarse dos accidentes de tránsito separados que dejaron un saldo de dos fallecidos y varios heridos graves.
Estos incidentes no solo sumen en duelo a familias francomacorisanas, sino que vuelven a poner en evidencia una problemática persistente y mortal: la preocupante falta de iluminación en las principales avenidas y zonas urbanas.
Rastro de la tragedia
El primer accidente ocurrió en la intersección de la calle Colón con Emilio Prud’Homme, donde dos miembros de seguridad, identificados como Montero Díaz y Ribera Espinosa, fueron impactados por un vehículo cuyo conductor huyó del lugar. Uno de los agentes falleció en el Hospital Regional Universitario Dr. Ángel María Gatón a causa de una fractura craneal severa, mientras que su compañero se mantiene estable; el nombre de la víctima aún no ha sido revelado.
Pocas horas más tarde, cerca de las 6:00 a. m., Germany Holguín Santana, una joven conductora, perdió la vida de manera inmediata frente al Club El Mayorista, en la salida hacia Santo Domingo. Holguín manejaba una jeepeta Grand Cherokee SRT, que volcó debido al impacto. Una acompañante de la víctima se encuentra hospitalizada en un centro privado recibiendo atención médica.
Un peligro en las sombras
Más allá de la imprudencia o el exceso de velocidad que las autoridades suelen señalar, estos accidentes reavivan el debate sobre las deficientes condiciones de seguridad vial en la región. La oscuridad se ha convertido en un cómplice silencioso de la muerte en las carreteras que conectan San Francisco de Macorís con otras localidades.
“No es casualidad que estos hechos ocurran de madrugada. Circular por la Autopista Duarte, desde Santiago hasta SFM, es como jugar a la ruleta rusa por la falta de iluminación en tramos críticos”, denuncian ciudadanos y transportistas.
La misma situación se repite en la carretera que une San Francisco de Macorís con Tenares y hacia Nagua, donde la ausencia de luminarias y señalización reflectante transforma estos recorridos en escenarios de accidentes cotidianos, sin que las autoridades parezcan tomar medidas.
Clamor por acción inmediata
La comunidad francomacorisana exige que el Ministerio de Obras Públicas y los ayuntamientos locales intervengan urgentemente para poner fin a este “apagón vial”. La inversión en iluminación pública debe considerarse una medida de seguridad, no un gasto estético, para frenar la sangría de accidentes en las carreteras.
Mientras continúan las investigaciones para determinar responsables y causas precisas de estos accidentes, queda claro que, sin luz en las vías, los caminos hacia San Francisco de Macorís seguirán cargados de dolor y luto.