Dormir en ambientes cálidos afecta al corazón de los adultos mayores: cuál es la temperatura ideal

El estudio destaca la falta de recomendaciones específicas para temperaturas nocturnas, subrayando la necesidad de criterios claros para proteger la salud, especialmente en adultos mayores, frente al calor extremo.

Dormir en dormitorios con temperaturas superiores a 24 °C durante la noche se asocia con mayores alteraciones fisiológicas y un incremento del riesgo cardiovascular en adultos mayores, según un estudio realizado en el sureste de Queensland, Australia.

La investigación advierte que, pese a los crecientes episodios de calor extremo vinculados al cambio climático, no existen recomendaciones internacionales precisas sobre los límites de temperatura en interiores durante la noche.

Un estudio realizado durante el verano australiano

El análisis se desarrolló entre el 1 de diciembre de 2024 y el 17 de marzo de 2025 e incluyó a 47 adultos de 65 años o más, 32 de ellos mujeres, que residían en sus hogares.

Mediante dispositivos electrónicos se monitoreó cada noche la frecuencia cardíaca y su variabilidad, además de registrar de forma continua la temperatura en los dormitorios entre las 21:00 y las 7:00. En total, se recopilaron datos correspondientes a 14.179 horas nocturnas. La temperatura media registrada fue de 25,9 °C.

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A partir de 24 °C aumenta el riesgo

Los resultados mostraron que cuando la temperatura nocturna alcanzaba o superaba los 24 °C, la probabilidad de alteraciones clínicamente relevantes en la variabilidad de la frecuencia cardíaca aumentaba significativamente.

A medida que la temperatura subía, también aumentaba la frecuencia cardíaca y disminuía su variabilidad, indicadores de mayor estrés fisiológico y menor capacidad de regulación autónoma.

Impacto en la regulación del sistema cardiovascular

Una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca y una frecuencia cardíaca más elevada durante el sueño se asocian consistentemente con un mayor riesgo cardiovascular. Los investigadores señalaron que, aunque algunos índices presentan debate en su interpretación, la evidencia apunta a una carga fisiológica desfavorable durante las noches calurosas.

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El calor y la calidad del sueño

La National Sleep Foundation (NSF) advierte que factores como la exposición prolongada a la luz, cambios en la rutina de ejercicio, alteraciones en los hábitos alimentarios y horarios irregulares pueden afectar el descanso en verano. El calor es uno de los elementos más determinantes.

Según los investigadores, “el aumento de las temperaturas inducido por el cambio climático y la urbanización plantea una amenaza planetaria para el sueño humano y, en consecuencia, para la salud, el rendimiento y el bienestar”.

Falta de recomendaciones específicas

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un límite máximo recomendado de 26 °C para la temperatura interior diurna, pero no fija parámetros específicos para el periodo nocturno. Esta ausencia de directrices representa una brecha en la protección de la salud pública, especialmente para los adultos mayores.

Proyecciones hacia 2100 anticipan que una mayor proporción de muertes relacionadas con el calor ocurrirá durante la noche, lo que refuerza la necesidad de establecer criterios claros sobre temperaturas nocturnas seguras.

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Recomendaciones para dormir mejor en verano

Entre las medidas sugeridas para favorecer el descanso en épocas de calor se encuentran:

Fuente: Infobae.