“Dopamine dressing”: cómo la ropa y los colores pueden impactar en el bienestar emocional

En los últimos años, el término dopamine dressing ganó popularidad en redes sociales y espacios vinculados al bienestar. Se refiere a la elección consciente de prendas y colores que, según sus defensores, elevan el ánimo y transmiten confianza, energía y alegría, al activar circuitos emocionales asociados con la dopamina, neurotransmisor ligado al placer y la motivación.

Especialistas en psicoanálisis y psiquiatría sostienen que la vestimenta cumple un rol que va más allá de lo estético. La doctora Patricia O’Donnell, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, señala que la ropa funciona como una “segunda piel”, que brinda identidad, protección y refleja la búsqueda de aprobación social.

Además, resalta que los colores tienen una fuerte carga simbólica y emocional: el amarillo transmite energía, el verde calma, el azul evoca sueños y el rojo vitalidad.

image

La moda, explican los expertos, también está atravesada por factores culturales y sociales. Aunque puede servir como herramienta de expresión y de refuerzo anímico, advierten que no sustituye problemas de autoestima más profundos. Para O’Donnell, lo esencial es mantener autenticidad, conocerse a uno mismo y elegir un estilo propio, más allá de las tendencias.

En ese orden, la ciencia también indagó en este fenómeno. Un estudio de la Universidad Estatal de California y la Universidad de Columbia (2015) concluyó que la ropa formal influye en la forma de pensar y tomar decisiones, lo que demuestra que la vestimenta impacta directamente en la autopercepción y el estado mental.

En definitiva, el dopamine dressing no se limita a un truco de moda: invita a reflexionar sobre la relación entre el vestir, la identidad personal y la forma en que influyen en la mente y las emociones.