
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que visitará China los días 14 y 15 de mayo para reunirse con su homólogo, Xi Jinping. La visita, originalmente programada para finales de marzo, se pospuso debido a la guerra que Estados Unidos e Israel mantienen contra Irán.
“Mi reunión con el muy respetado presidente de China, Xi Jinping, que había sido postergada por nuestra operación militar en Irán, se ha reprogramado y tendrá lugar en Pekín los días 14 y 15 de mayo”, publicó Trump en la red Truth Social. Esta será la sexta ocasión en que ambos líderes se encuentren, tras su último encuentro en Corea del Sur en octubre del año pasado.
Trump también confirmó que él y la primera dama, Melania Trump, recibirán más adelante este año en la Casa Blanca a Xi y su esposa, Peng Liyuan. “Nuestros equipos están finalizando los preparativos para estas visitas históricas. Espero con gran interés compartir tiempo con el presidente Xi en lo que, estoy seguro, será un evento trascendental”, agregó el mandatario.
El viaje originalmente estaba previsto entre el 31 de marzo y el 3 de abril, pero fue aplazado para permitir que Trump diera seguimiento desde la Casa Blanca al conflicto en Irán. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que la guerra podría extenderse aproximadamente de cuatro a seis semanas. Por su parte, el gobierno chino ha solicitado el cese inmediato de los ataques, advirtiendo que el conflicto podría volverse “incontrolable” y arrastrar a toda la región al “abismo”.
En cuanto a la agenda de la visita, antes del estallido del conflicto en Irán, los temas económicos eran centrales, especialmente la guerra comercial y los aranceles que han marcado las relaciones entre Washington y Pekín durante el último año. Aunque el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló parcialmente algunos aranceles, Trump anunció un nuevo gravamen global del 10 %, limitado a 150 días y vigente hasta el 24 de julio.
Además de los asuntos comerciales, la visita tiene objetivos tecnológicos y estratégicos, incluyendo discusiones sobre seguridad en la región Asia-Pacífico, especialmente en torno a Taiwán, y la coordinación de posturas respecto a la guerra en Ucrania. El viaje representa una oportunidad para medir la relación bilateral y abordar los temas más sensibles de la agenda internacional entre las dos potencias.