El caso judicial contra Patricia Ripley, la dominicana acusada de causar la muerte de su hijo autista en 2020, continúa activo en el condado de Miami-Dade, Florida, con nuevas audiencias programadas para el 19 de diciembre de 2025, según los registros oficiales del tribunal.
Ese día se celebrarán tres vistas relacionadas con el proceso: una revisión del estado del caso (status), una revisión de un posible acuerdo de culpabilidad (plea) y la audiencia sobre la moción para suprimir declaraciones y confesiones, presentada por la defensa en agosto de 2024.
La defensa de Ripley busca con esta moción excluir del expediente las declaraciones ofrecidas por la acusada durante el interrogatorio policial. Desde su presentación, la audiencia sobre esta solicitud ha sido reprogramada en al menos seis ocasiones, lo que ha contribuido a los continuos aplazamientos del juicio.
El proceso judicial ha sufrido múltiples retrasos desde que en un primer momento se fijara el inicio del juicio para el 24 de octubre de 2022. La fecha más reciente, prevista para el 3 de noviembre de 2025, fue movida al 16 de marzo de 2026, aunque el calendario podría modificarse nuevamente.
Los documentos del caso muestran que el tribunal mantiene audiencias periódicas de seguimiento, lo que refleja que el expediente sigue bajo revisión activa.
Ripley enfrenta cargos por asesinato en primer grado, secuestro, abuso infantil con grandes daños corporales e intento de asesinato, por la muerte en mayo de 2020 de su hijo Alejandro, un niño de 9 años con autismo que no hablaba.
El 21 de mayo de 2020, Patricia Ripley denunció que su hijo había sido secuestrado por dos hombres afroamericanos, pero las autoridades descartaron esa versión tras hallar el cuerpo del menor en un estanque cercano a un campo de golf, en el oeste de Miami.
Durante el interrogatorio, Ripley admitió su implicación en la muerte del niño, indicando que estaría “en un mejor lugar”, según reportes policiales.
Un video de seguridad difundido por medios locales mostró que ese mismo día la mujer había arrojado al niño a un canal, de donde fue rescatado por vecinos. Horas más tarde, según la Fiscalía, lo arrojó nuevamente al agua, esta vez sin que nadie pudiera salvarlo.
En junio de 2020, Ripley se declaró no culpable, y la Fiscalía de Miami-Dade ratificó su intención de solicitar una condena por asesinato en primer grado.