
En lo que va de año se han detectado en el continente más de 11,8 millones de casos de dengue, de los cuales 6.838 han terminado en muerte, unas cifras epidémicas que, a tres meses de que termine el año, prácticamente triplican las ya elevadas de 2023.
«Las muertes por dengue pueden ser evitadas casi en un 90 % si los profesionales de salud están entrenados para identificar rápidamente los signos y síntomas», dice Barbosa.
La explosión en casos de dengue, la gran mayoría en Brasil, con 9,6 millones, seguida por Argentina (575.000) y México (288.000), se explica por una combinación de factores que incluye el cambio climático, El Niño o la rápida urbanización sin una infraestructura adecuada de saneamiento de agua o gestión de residuos.
«Es un mosquito que tiene una capacidad de adaptación tremenda. El mosquito hoy está en lugares más fríos y más altos que nunca», señala Barbosa para explicar los datos registrados este año.
Brasil empezó este 2024 una esperanzadora campaña de vacunación, pero el hecho de que requiera dos dosis y que no tenga suficientes para inmunizar a un gran número de personas hace que «no sea una vacuna buena para interrumpir un brote», lamenta Barbosa.