El periodista Diomedes Hilario afirmó que la realidad que se vive en Puerto Plata contradice los datos publicados por el periódico El Dinero, que señalan que solo tres de cada 100 cruceristas descienden a tierra. A su juicio, la experiencia cotidiana en la provincia demuestra un flujo mucho mayor de visitantes que sí bajan de los barcos y recorren distintos puntos del destino.
Hilario explicó que, en jornadas recientes, con la llegada de hasta cinco cruceros —tres en Taíno Bay y dos en Amber Cove—, entre un 60 % y 70 % de los pasajeros descienden y se movilizan en autobuses, taxis y excursiones guiadas. Indicó que basta observar la gran cantidad de vehículos turísticos operando en ambas terminales para comprobar el volumen real de visitantes que se integran a la ciudad.
El comunicador subrayó que, en días de cruceros, el centro histórico de Puerto Plata suele congestionarse al punto de dificultar el tránsito vehicular. Señaló que calles y avenidas se llenan de autobuses turísticos, lo que obliga a los residentes a utilizar rutas alternas como el Malecón y vías del sur de la ciudad para desplazarse hacia comunidades cercanas.
Sobre los lugares más visitados, detalló que los cruceristas suelen recorrer playas como Playa Dorada, Cabarete, Sosúa y Cofresí, además de realizar excursiones a Santiago. En el casco urbano, destacó el dinamismo del centro histórico, con alta demanda en tiendas de artesanías, cafés, museos del Ámbar, del Tabaco y espacios culturales, así como restaurantes y comercios locales.
Hilario también resaltó el atractivo del turismo ecológico y de safari, con recorridos por zonas rurales que permiten a los visitantes conocer la vida del campo. A esto se suman puntos emblemáticos como la Fortaleza San Felipe, el anfiteatro y el Malecón, además de visitas a la base del teleférico, actualmente fuera de servicio, pero aún de interés para los turistas.
Finalmente, el periodista adelantó que solo en enero Puerto Plata recibirá 72 cruceros entre sus dos puertos, una cifra que, según dijo, confirma la fortaleza del destino. “Si apenas descendiera un 3 %, la ciudad no colapsaría como ocurre cada vez que llegan los cruceros”, afirmó, al insistir en que las estadísticas deben revisarse con mayor rigor y en coordinación con agencias, guías y federaciones de transporte turístico.