
El dibujo en la infancia no solo es una actividad creativa, sino una herramienta que contribuye al desarrollo cognitivo y al fortalecimiento de la memoria, según estudios sobre aprendizaje infantil.
Especialistas señalan que al dibujar, los niños activan múltiples áreas del cerebro, lo que permite una mejor comprensión y retención de la información.
El proceso de transformar ideas en imágenes involucra funciones visuales, motoras y de lenguaje, lo que genera una codificación más completa de la información.

Esto facilita que los niños recuerden con mayor facilidad lo aprendido, en comparación con métodos tradicionales como solo leer o copiar.
Sin embargo, los beneficios se obtienen cuando el dibujo tiene un propósito, como explicar una idea o representar un concepto, y no cuando se limita a copiar o rellenar figuras sin sentido.
Además, esta práctica favorece la concentración, la comunicación y la coordinación motora.