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Destrucción y desesperación en Haití: recuerdo del terremoto del 12 de enero de 2010

La tragedia dejó más de 200,000 muertes y más de dos millones de personas sin hogar. Entre los edificios destruidos, se encontraba el Palacio de Gobierno, un símbolo del legado haitiano

Lina Bautista
Lina Bautista
12 enero, 2026 - 12:03 PM
4 minutos de lectura
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Puerto Príncipe.
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El 12 de enero de 2010, un devastador terremoto de magnitud 7.0 azotó Haití, causando terror, desesperación y angustia en la población.,el sismo, ocurrido a las 16:53:09 hora local, tuvo su epicentro a solo 15 km de la capital, Puerto Príncipe.

Detalles

En cuestión de segundos, aproximadamente el 65% de las construcciones en la zona metropolitana quedaron colapsadas o gravemente dañadas.

La tragedia dejó más de 200,000 muertes y más de dos millones de personas sin hogar. Entre los edificios destruidos, se encontraba el Palacio de Gobierno, un símbolo del legado haitiano, que se derrumbó repentinamente. El primer ministro Jean-Max Bellerive, fue testigo de la devastación al recorrer la ciudad en un mototaxi para evaluar los daños.

Precariedades

A pesar de que el terremoto fue el evento físico que desencadenó la catástrofe, los verdaderos problemas de Haití radican en las condiciones precarias de vida que enfrentan dos millones de personas. La población, mayoritariamente pobre, vive en condiciones de inseguridad extrema y marginación, lo que agrava su vulnerabilidad ante desastres futuros.

Según estudios, el sismo de 2010 superó en víctimas y daños a otros terremotos registrados desde 1900, a pesar de que la liberación de energía fue mayor en las zonas de Léogane y Petit Goâve. La combinación de urbanización caótica y mala calidad en la construcción de viviendas contribuyó en gran medida a la magnitud del desastre.

El informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres destaca que los países más pobres, como Haití, sufren pérdidas desproporcionadas ante eventos naturales. Antes del sismo, un 80% de la población sobrevivía con menos de dos dólares diarios, reflejando una profunda desigualdad económica.

El nexo entre pobreza y riesgos es evidente en Haití, donde las condiciones de vida precarias y la urbanización descontrolada aumentan la exposición de la población a amenazas. A casi 16 años de la tragedia, el país sigue lidiando con los efectos de la catástrofe y la incapacidad de afrontar futuras crisis debido a un estado débil y a la corrupción, lo que coloca a miles en un riesgo constante.

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