
La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) comenzó su despliegue en Haití con la llegada de los primeros contingentes, y se prevé que el total de efectivos se incorpore de forma progresiva entre abril y octubre.
El contingente estará integrado por 5,500 uniformados provenientes de África, Asia, América Latina y el Caribe, con el objetivo de enfrentar la creciente violencia en el país.
Entre sus funciones principales figura ejecutar "operaciones selectivas basadas en información de inteligencia contra las bandas armadas", además de "garantizar" la seguridad de infraestructuras clave y vías de comunicación.
Asimismo, la fuerza tendrá el mandato de "proteger a la población civil, respetando plenamente los derechos humanos", trabajando en conjunto con la Policía Nacional de Haití y organismos internacionales.
El despliegue ocurre en medio de una expansión del control de las pandillas más allá de Puerto Príncipe hacia otras regiones como Centro y Artibonite. La misión sustituye a la anterior MSS, que no logró los resultados esperados.
Datos recientes indican más de 5,500 fallecidos y 2,600 heridos en hechos violentos en el último año. En paralelo, continúan los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos armados, incluyendo operaciones en Artibonite tras una masacre atribuida a la banda Gran Grif.
La iniciativa busca reforzar la seguridad en un escenario marcado por la inestabilidad y la violencia persistente.