
La detención de Melitón Cordero, quien dirigía la oficina local de la Administración para el Control de Drogas (DEA), se originó a partir de una denuncia presentada por un exempleado de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo y concluyó con una operación encubierta que habría documentado pagos irregulares y manejo fraudulento de visas.
De acuerdo con reportes difundidos por The Associated Press, el exfuncionario habría utilizado su posición para acelerar aprobaciones de visados a cambio de sumas que alcanzaban los 10,000 dólares.

La investigación fue asumida por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., a través de su división de investigaciones, tras recibir información interna que alertaba sobre posibles irregularidades.
Entre los hallazgos, las autoridades señalan la existencia de comunicaciones en las que se coordinaban pagos y se enviaban imágenes de pasaportes. También se menciona la participación de un intermediario que ofrecía citas consulares en tiempo reducido, alegando contar con respaldo dentro de la agencia antidrogas.
Uno de los episodios clave habría ocurrido a finales de enero en Santo Domingo, cuando una fuente encubierta entregó dinero en efectivo a cambio de un pasaporte con visa estadounidense. Las autoridades sostienen que existen registros audiovisuales que respaldan la cronología de los hechos.

Tras la detención, el gobierno estadounidense dispuso el cierre temporal de la oficina de la DEA en el país para realizar una revisión interna. En paralelo, el Gobierno dominicano dejó sin efecto la distinción que le había sido otorgada con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella.
Cordero permanece en libertad bajo palabra y deberá presentarse ante la justicia en las próximas semanas para responder a las acusaciones.