
Santo Domingo. – La música cristiana en América Latina continúa consolidando su presencia en plataformas digitales y escenarios internacionales, y el Caribe se posiciona como uno de los territorios con mayor crecimiento en los últimos años.
En ese proceso de expansión, el trabajo del ejecutivo musical Matías de Gyldenfeldt se ha convertido en un factor determinante para la conexión entre mercados y el desarrollo de artistas a nivel regional.
Con base en Argentina y Estados Unidos, y presencia activa en países como República Dominicana, Perú, Ecuador y Chile, de Gyldenfeldt ha construido una estructura de desarrollo artístico a través de MDG Music Group, enfocada en la proyección internacional y la profesionalización de la industria.
Pero su impacto en el Caribe no es reciente. A lo largo de su trayectoria, Gyldenfeldt ha sido uno de los responsables de abrir mercado en Argentina para artistas cristianos de República Dominicana y Puerto Rico, facilitando su llegada a escenarios de gran escala y consolidando un puente entre ambos territorios.
Entre los proyectos más destacados se encuentran presentaciones de artistas dominicanos
como Barak, Grupo Grace, Nancy Amancio y Oasis Ministry, así como figuras de Puerto Rico como Christine D’Clario, Alex Zurdo y Manny Montes, quienes han participado en
eventos producidos en Argentina bajo su coordinación, incluyendo escenarios emblemáticos
como el Luna Park.
“Durante muchos años, estos mercados funcionaban de forma aislada. Parte de nuestro trabajo fue conectar esos territorios y generar oportunidades reales para que los artistas pudieran expandirse”, explica de Gyldenfeldt.
Ese proceso no solo implicó producción de eventos, sino también la construcción de una estructura operativa que facilitara el desarrollo internacional. La presencia de MDG Music Group como compañía constituida en Argentina permitió también acompañar procesos administrativos y logísticos, incluyendo la gestión de ingreso de artistas internacionales para presentaciones en el país.
“Cuando empezás a trabajar de forma estructurada, incluso los aspectos operativos como visas, contratos y logística, dejan de ser una barrera y pasan a ser parte del crecimiento”, señala.
En paralelo, su trabajo en el Caribe continúa evolucionando a través del desarrollo de nuevos artistas. Uno de los casos más representativos es el de la artista dominicana Chanel Novas, cuyo crecimiento ha sido acompañado por la estructura liderada por Gyldenfeldt, consolidando su presencia digital y posicionamiento en el mercado regional.
Como lo demuestra su último lanzamiento El Dios de Mi Vida, junto a su hijo Nehemías, que se posicionó en el puesto No. 12 del chart de YouTube en República Dominicana.
“El Caribe tiene un talento enorme y una identidad musical muy fuerte. Cuando ese talento se conecta con estructura y estrategia, el impacto se multiplica”, afirma.
Los resultados de ese modelo son visibles. En 2025, MDG Music Group alcanzó el billón de reproducciones en YouTube y superó los 100 millones de streams en Spotify, reflejando el alcance de una estructura que opera de forma integrada en distintos mercados de América Latina.
A esto se suma su rol como conferencista y formador dentro de la industria. De Gyldenfeldt ha participado activamente en espacios educativos enfocados en derechos de autor, monetización y desarrollo artístico, compartiendo herramientas clave para autores y creadores.
A través de iniciativas como el MDG Music Hub, ha contribuido a profesionalizar el conocimiento en torno a la gestión de catálogos y la generación de ingresos, aspectos fundamentales para el crecimiento sostenible de los artistas en la actualidad.
“Gran parte del problema en la industria no es la falta de talento, sino la falta de información. Cuando los artistas entienden cómo funciona el negocio, su crecimiento cambia por completo”, sostiene.
Más allá de los números, el aporte de Gyldenfeldt se encuentra en la construcción de una red que conecta artistas, territorios y oportunidades. Desde la producción de eventos masivos hasta el desarrollo de carreras y la generación de alianzas estratégicas, su trabajo ha contribuido a consolidar una nueva etapa para la música cristiana en la región.
“La música cristiana ya no es un nicho. Es un segmento con identidad, con audiencia
y con capacidad real de expansión internacional. El desafío ahora es sostener ese
crecimiento con estructura”, sostiene.
A medida que la música cristiana continúa ampliando su alcance en el Caribe y América Latina, la articulación entre mercados se vuelve un factor clave.
En ese escenario, el trabajo
de Matías de Gyldenfeldt se posiciona como uno de los puentes que han permitido
transformar un movimiento en una industria cada vez más conectada y profesional.